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jueves, 14 de abril de 2016

VISITA AL KARST DEL CAÑÓN DEL RÍO LOBOS. (1ª parte)

Detalle de la ermita de San Bartolomé.

Durante los días de la semana santa de 2016 algunos compañeros del ESPELEO CLUB CASTELLÓ nos desplazamos hasta el karst del cañón del Río Lobos, realizando algunas rutas de senderismo y visitando 2 de las cavidades más significativas de las situadas en el P.N. del cañón del Río Lobos.

Ermita de San Bartolomé.

El jueves santo por la tarde, tras el viaje hasta la zona, fuimos a localizar las bocas de la sima del Carlista que teníamos planeado visitar el sábado. Desde la boca de la cavidad nos acercamos hacia el Río Lobos, asomándonos al cañón desde la plataforma superior, desde donde se tienen unas vistas espectaculares de la ermita de San Bartolomé y la zona del colmenar de los frailes. En unos 10 minutos descendimos hasta le ermita, donde visitamos las famosas ventanas formadas por la karstificación de la roca calcárea, las cuevas de San Bartolomé (cueva mayor y cueva menos) y la propia ermita. Se trata de un paraje verdaderamente magnifico.

Boca de la sima del Portillo.

El viernes santo, y junto a los compañeros de la UEC de Tortosa visitamos la sima del Portillo, situada dentro del municipio de Hontoria del Pinar, en provincia de Burgos. Esta cavidad se inicia con un pozo de unos 25 m. seguido de una rampa y un atlético pasamanos. A continuación se avanza por un meandro excavado en calcáreas y cuyo nivel base está constituido por materiales impermeables. Este meandro va variando sus dimensiones, pero generalmente presenta un buen tamaño. Su formación se debe al proceso de disolución y erosión producido por el agua que recorre sus galerías, teniendo la cavidad un funcionamiento de drenaje de las aguas infiltradas desde el exterior.

Tramo final del pasamanos.

Durante el cerca de un kilómetro de recorrido que realizamos por el meandro que constituye el eje principal de la cavidad vamos salvando varios resaltes tanto ascendentes como descendentes. El curso de agua que ha ido formando la cavidad durante siglos transcurre ahora, en su mayor parte por un nivel inferior al que avanzamos nosotros. Este nivel en muchos casos es impracticable a nivel humano, pero en cambio, en algunos tramos se puede acceder a él y recorrer por cortos espacios.En nuestra visita llegamos a los dos sifones finales.

Sifón de la sima del Portillo.


Durante la visita pudimos comprobar que la cavidad se encuentra en un buen estado de conservación aun siendo una cavidad muy visitada. La única suciedad apreciable son algunas manchas negras presentes en paredes y techos, producidas por los carbureros, artefactos ya hoy día prácticamente en desuso para vanagloria del colectivo espeleológico.

Cerca del sifón de la sima del Portillo.

También observamos una pequeña colonia de una veintena de quirópteros en hibernación en el techo de la galería que precede al pasamanos. Estos se situaban unos 15 o 20 metros sobre el suelo de la galería por lo que no son molestados por los espeleólogos.

Meandro con un pequeño lago.

Otra observación importante fue la localización de formaciones de yeso en las primeras zonas del meandro que forma la cavidad. También en las paredes del meandro pudimos deleitarnos con la observación de unas formaciones sobre las areniscas que constituyen el nivel impermeable sobre el que circulan las aguas de la cavidad. Estas formaciones, de formas redondeadas, pueden tener su origen en la erosión diferencial producida por corrientes turbulentas sobre los estratos de arenisca. Han sido observadas en otras cavidades de origen freático.

Formaciones de arenisca.

Otras formaciones curiosas observadas en un rincón de la sima fueron los pináculos coraloides subacuáticos; estos se han formado en zonas que se encontraban anegadas y que ahora al descender el nivel ocupado por el agua aparecen en las paredes.

Meandro en la sima del Portillo.

Ya por la tarde, y tras la didáctica visita al mundo subterráneo nos acercamos a la ermita de la virgen de la Cueva, en Hontoria del Pinar. Allí un breve paseo nos acerca hasta un puente medieval y hasta lo alto de una pequeña colina desde donde se tienen unas excelentes vistas de la localidad.

Ermita de San Bartolomé.

Luis Almela

ESPELEO CLUB CASTELLÓ