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miércoles, 20 de septiembre de 2017

Travesía Cueva de la Rubicera-Mortero de Astrana (Agosto 2017)

El sábado 12 de Agosto emprendemos el viaje a Arredondo, donde nos esperan muchas aventuras. Tras todo el día de viaje llegamos y nos instalamos en los apartamentos Arredondo, de Domingo.

Durante la cena concluimos que la visita del día siguiente debe ser Cueva de la Rubicera-Mortero de Astrana.

Topografía de la travesía Cueva de la Rubicera-Mortero de Astrana.

El domingo 13 de Agosto, tras un buen desayuno, preparamos el material y nos dirigimos al parking de Mortero de Astrana, entre unas cosas y otras se nos hizo un poco tarde, puesto que el acceso discurre por unas altísimas cornisas con dos destrepadas un poco expuestas.

Primer destrepe expuesto. 

Segundo destrepe expuesto y equipado con una cuerda fija.

Una vez en la boca, almorzamos para tomar fuerzas después de más de una hora de caminar arrastrando el material.

Contraluz de la boca de la Cueva de la Rubicera. 

Equipo al completo en la boca de la Cueva de la Rubicera.

El grupo lo formamos Alexis, Carolina, Ferrán, Gila, Alberto, Héctor y Miquel.
Accedemos por la boca sur trepando por unos escalones tallados en la piedra hasta llegar a la gran Sala Rubicera, atravesándola entre sus grandes bloques y disfrutando de las bonitas formaciones (El Bosque). 

Formaciones en la zona de El Bosque.

Llegamos a la Sala de la Tolva donde hay un aporte de agua que se pierde por el suelo entre bloques. Aquí comienza el Paso de la Licuadora (paso desobstruido), formado por un resalte de 20 metros que se destrepa entre bloques mojados y deslizantes. Es en este punto donde alcanzamos el segundo nivel de la cavidad.
Continuamos caminando por unas amplias y cómodas galerías hasta la Sala de la Cerveza, desde la cual nos acercamos a ver la impresionante Galería de las Tetas, con sus peculiares formaciones y en la que hay un gran goteo de agua con media garrafa para poder abastecerte.

Espeleólogos abrazando la curiosa formación. 

Seguimos por la Galería del Tambor, curiosa por el sonido de los pies al golpear en el suelo, hasta llegar a la Galería del Andén, donde hay un cómodo pasamanos (quitamiedos) que supera por el lateral derecho de la galería un P50.

Pasamanos (quitamiedos) que supera el P50.

Enseguida llegamos a la Sala Decrépita y bajamos por la primera gran rampa, pero tuvimos que volver a subirla puesto que la rampa de acceso al Pozo del Chocolate (P31) está tras un gran bloque. En la cabecera de este pozo nos equipamos y revisamos la instalación puesto que nos habían informado que la cuerda fija estaba en malas condiciones, pero algún otro grupo ya había reequipado con una nueva cuerda más oscura que la vieja. Por lo que la cuerda de 40 metros que nosotros llevábamos ya no nos iba a hacer falta, pero la teníamos que arrastrar en la saca durante toda la actividad.

Pozo del Chocolate.

Tras este pozo accedemos a la Galería del Chocolate y de las Muelas, un estrecho y bajo meandro repleto de formaciones. Desde el cual llegamos al punto de conexión con la Galería del Río Rubicera (tercer nivel), un punto curioso por haber un libro de firmas para indicar a grupos de rescate la dirección tomada y el número de personas que forman el grupo, ya que aquí se cruzan varios caminos. 

Galería de las Muelas. 

Al llegar al río Rubicera aprovechamos para comer ya que tenemos abundante agua.

Punto de conexión con el río Rubicera. 

Tras la pausa de la comida.

Tras el merecido descanso, continuamos por unos meandros hasta llegar al acceso a la Vía Real, que desemboca en el Pasamanos de la Araña desde un nivel superior al del río para evitar la gran Cascada Blanca. Este pasamanos permite el paso por encima del amplio P80, que es el acceso a la red profunda de Rubicera (-530m).
Una vez superado este paso psicológico empieza una serie de cuerdas fijas ascendentes y descendentes hasta alcanzar el segundo cauce activo de la cavidad, el río Leolorna. En este punto seguimos río abajo para acercarnos a ver el gran pozo de Mortero, con 178 metros de profundidad, donde el río se pierde en una nube de agua. 

Galería hacia el lago de Mortero. 

Formaciones durante el recorrido.

Continuamos río arriba mojándonos hasta las rodillas y atravesando meandros hasta llegar al Lago de Mortero, donde una cuerda fija ascendente nos sitúa delante del impresionante, atlético y aéreo Pasamanos Superior. Atravesarlo supone un gran esfuerzo físico puesto que ya son muchas horas de actividad (unas 8 horas). Para futuras visitas tenemos claro que arrastraremos el neopreno.

Pasamanos del lago de Mortero. 

Seguimos por pequeños pasos equipados para evitar mojarnos mucho en las múltiples marmitas hasta alcanzar la Sala de la Cascada. Desde aquí empieza una gran remontada por rampas aseguradas con cuerdas fijas hasta llegar al Agujero Soplador. Desde donde comienza la enorme rampa de salida de la Sala del Caos, que es una tremenda ascensión entre grandes bloques hasta alcanzar la base del P37 que nos llevará al exterior.
Nuestro grupo constaba de 7 personas y la actividad nos costó 12 horas más las aproximaciones a las bocas de entrada y salida.  
En resumen, una cavidad exigente. 

Ya fuera de la cavidad a las 12 de la noche.