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lunes, 20 de diciembre de 2021

Cantabria en diciembre: torca del Carlista, Coventosa y sima del Picón.

Tras más de año y medio de no escribir ninguna de las actividades que hago cada fin de semana, la vuelta a Cantabria por el puente de diciembre me ha hecho retomar esta parte de la espeleología que tenia olvidada. 
Este viaje estaba pensado para cuatro, pero los otros dos compañeros finalmente no han podido acompañarnos en esta fantástica aventura. Así que tras varias comprobaciones de la meteorología, y una llamada a Domingo para comprobar que no hay nieve, decidimos emprender el viaje. 

El sábado 4 de diciembre quedo con Israel en una gasolinera de Almenara, para dejar mi coche allí, y emprender el camino a mi querido Arredondo, la capital del mundo. Tras unas cuantas horas de viaje, con sus paradas técnicas y de avituallamiento, y sin parar de charlar, llegamos a Arredondo. Esta vez Domingo nos ha alquilado un pequeño apartamento con calefacción, tan necesaria estos días tan fríos.
1. Vistas desde el apartamento.

Tras acomodarnos, cenamos y tras la sobremesa nos vamos a dormir, mañana nos espera un día duro, vamos los dos solos a la torca del Carlista. No madrugamos demasiado ya que hace bastante frío, desayunamos tranquilamente y hacemos un par de bocadillos para cada uno, más algunos frutos secos y baritas que llevamos. Como tenemos garaje lo aprovechamos para preparar el material sin mojarnos, ya que fuera llueve, como es de esperar en Cantabria. Ensacamos una cuerda de 200m y nos planteamos si coger otra de 100m para bajar en paralelo el último pozo de 85m, pero lo descartamos. 
Con todo el material preparado y los monos interiores puestos nos dirigimos al valle de Carranza, al parking de la cueva turística de Pozalagua. Una vez allí, nos ponemos los monos y el chubasquero, ya que la lluvia débil nos acompaña y a ratos un ligero granizo también, y emprendemos la empinada y embarrada senda de subida a la sima. La torca se encuentra en el lapiaz del pico del Carlista, y la encontramos sin problemas. 
Tras equiparnos, comienzo a instalar el primer P26 que está todo con químicos, la cuerda corre al ser de 8’5, llego al pasamanos que instalo sin problemas, y continuo el descenso, estos dos pozos ya están con parabolts, y regados (que fastidio haberme quitado el chubasquero antes de entrar). Una vez en la cadena del P85, me pongo en la repisa e instalo un pequeño pasamanos, y llega mi compañero, sacamos el resto de la cuerda y comienza él el descenso, y le sigo tras oír el libre, disfrutando de la magnitud de la Gran Sala G.E.V. 
Una vez los dos en la base de la cuerda encontramos un walkie que a unos compañeros se les había caído y no bajaron a recuperarlo, y unas gafas en perfecto estado. Lo recogemos todo para no dejar basura y tras comernos el bocadillo, con la topografía en la mano, nos encaminamos a buscar las diferentes salas. 
El el trayecto hay varios hitos y reflectantes que indican el camino para atravesar el caos de bloques, pero no siempre te llevan por el camino que querías, y aparecemos en la pared, en una zona de barro, pero en el lado este de la sala (a 243m de profundidad), por lo que nos dirigimos hacia el oeste, sin dejar de ver la pared a nuestra izquierda, para llegar a la otra zona de barro, que es donde se encuentra el acceso a la Sala Manuel Iradier.
2. Formaciones en la torca del Carlista.

Continuamos pasando algunas cuerdas en fijo hasta llegar al Sifón Terminal, donde la foto es inevitable. 
Luego nos dirigimos a visitar la Sala Aranzadi, pero tras una vuelta, a Israel le toca mirar la topografía y orientarse para encontrarla. 
Una vez todas las salas visitadas solo nos queda cruzar de nuevo el caos de bloques, pero esta vez por medio, y remontar el pozo de 152 metros que nos separa del exterior.
3. El Carlista.

4. Formaciones en el Carlista.

Una vez en la base de la cuerda, comemos algo y comienzo a subir, pero esta vez con chubasquero para no empaparme, quedándose Israel a desmontar, no obstante le espero en la repisa para ayudarle a ensacar la cuerda del P85. 
En el P26 que no era regado al entrar, al salir, cae un ligero granizo, que provoca que un grajo que anda por allí se refugie en la sima, dándome un susto tremendo al oír su fuerte aleteo cerca de mi cabeza y sin saber que es. Una vez fuera, espero a mi compañero, deseando que salga lo antes posible porque el viento gélido y la débil lluvia me hacen no dejar de temblar. Una vez sale, recogemos rápido y bajamos deprisa pero con cuidado de no resbalar y caer, aunque en la empinada y embarrada senda algunas culadas son inevitables. Una vez en el parking, nos ponemos ropa seca y nos metemos en el coche con la calefacción hasta recuperarnos un poco del frío y poner volver al apartamento. 

Una vez en el apartamento, mientras preparamos la cena, nos tomamos un refrigerio, y llamamos a Sarai, que está también en Arredondo, y quedamos con ella para almorzar al día siguiente e ir a visitar Coventosa, con ella y con Silvia. 

El domingo 6 de diciembre, tras almorzar tranquilamente en el bar, nos dirigimos los cuatro al parking de Cueva Coventosa, el cual nos lo encontramos lleno. Nos cambiamos y cogemos un par de cuerdas para acceder a la Sala Fantasmas y para ir a la Sala Macarroni, que mis compañeros no han visitado todavía.
5. Grupo en cueva Coventosa.

Al bajar la rampa, en el primer pozo nos encontramos 3 cuerdas instaladas, por lo que Israel instala la nuestra utilizando algunos anclajes comunes. 

Al remontar la primera cuerda fija nos encontramos a un grupo que conocen a Sarai, tras la obligada charla, continuamos por la gatera y llegamos a la Sala del Declive, que descendemos parte por la cuerda fija, y los 40m restantes descendemos por la empinada rampa. Una vez en la base de esta rampa, en una dirección se sigue hacia los lagos, y en la opuesta (dirección este) nos acercamos al pozo de acceso a la Sala Macarroni. Hay dos instalaciones, y como una está ocupada por un grupo que está saliendo, instalo la otra, que está con parabolts, y cuya cabecera es un poco incómoda. 
Descendemos todos y tras comer un poco nos dirigimos a visitar la sala, que está preciosa por la cantidad de agua que hay, los gours están a rebosar y las estalactitas llenas de vida. Nos vamos emocionando a medida que avanzamos por la sala, y hacemos algunas fotos.
6. Sala Macarroni (Coventosa).

Al volver, encontramos una cuerda fija, que remontamos, y continuamos por el pasamanos y por algunas cuerdas fijas más, y damos una vuelta por una zona de Coventosa totalmente desconocida para todos nosotros, y que finalmente, tras otra cuerda fija, nos deja cerca del Gour, que fotografiamos.
7. Gour de Coventosa. 

Tras este paseo, regresamos por las cuerdas fijas de la salida de Coventosa, hasta la Sala del Declive, donde Israel se adelanta para recuperar la cuerda que hemos instalado. Paramos a comer algo y remontamos la rampa. 
Visitamos la Sala Fantasmas, tan preciosa como siempre, y llegamos a su parte final, llena de agua como era de esperar. 
Ya en el pozo de entrada, solo queda nuestra cuerda, que Silvia se encarga de desinstalar. 
Una vez todos en la boca de Coventosa, decidimos desequiparnos y ponernos el chubasquero, ya que llueve. Regresamos a un parking, ya vacío, y nos ponemos ropa seca, antes de ir al bar para tomarnos la merecida cerveza. Tras la cual, nos vamos los cuatro al apartamento y preparamos la cena. 
Durante los preparativos, Sarai habla con los compañeros de Castellón que ya han salido de explorar en Vallina, y como no, se acercan a vernos tras la cena, y charlamos un buen rato con ellos. Como Hector tiene que vivaquear, le ofrecemos un hueco en el apartamento, para que duerma calentito. 

A la mañana siguiente, almorzamos todos en el bar, y nosotros nos dirigimos a la sima del Picón, mientras que los compañeros de Castellón regresan a sus casas. 
Esta sima forma parte del sistema de Cubija, se encuentra en la localidad de Matienzo, y comparte parking con la Sima del Mostajo, que ya visitamos en 2019. 
Una vez en el parking, nos cambiamos y con el material preparado comenzamos el ascenso por la ladera de la montaña. Además de la explicación de como acceder a ella, contamos con las coordenadas, por lo que llegamos sin problemas.
8. Sarai instalando la sima del Picón.

Es Sarai la que instala el pozo de entrada, de unos 20m, con un par de spits de cabecera que hay que limpiar un poco, y en mitad de la rampa un desviador a un árbol, tras el que se encuentran un par de fraccionamientos. 
Una vez todos bajo, descendemos la rampa que nos deja en un corto laminador del que no nos podemos librar de mojarnos. Tras él comienza la subida por una rampa de piedra suelta y una zona con arena fina y por donde pasamos entre bloques, para llegar a una gran sala, donde con topo y brújula en mano intentamos orientarnos. Decidimos ir por un destrepe, que nos deja en la entrada, así que volvemos a la sala y continuamos por la senda que habíamos descartado en un principio. Tras varias zonas de arena y piedra suelta, llegamos a una sala donde hay algunas formaciones y parece que no hay continuación, pero mientras nos dedicamos a comer algo, Saray encuentra una gatera y al poco nos llama para que pasemos, ya que ha encontrado la zona bonita de la cavidad, donde podemos observar las helictitas.
9. Detalle de las helictitas (Picón).

10. Sima del Picón.

Damos un paseo por ellas, y regresamos sobre nuestros pasos, no sin antes fotografiarlas, para llegar al pozo de entrada, que desinstala Silvia, mientras el resto la esperamos bajo la lluvia. 

Una vez en los coches, y tras cambiarnos, volvemos a Arredondo, donde nos esperan los compañeros que ya han salido de explorar en Vallina. Los saludamos, y quedamos en ir todos juntos a cenar al conocido por todos restaurante Coventosa, donde Margari siempre nos atiende tan amablemente y ni que decir que no te puedes ir sin probar su cocido montañés. 
Tras una agradable cena nos despedimos, ya que al día siguiente nosotros marchamos para casa, no sin ganas de regresar en cuanto podamos a este maravilloso lugar. 

La noche se alarga con la tertulia, por lo que a la mañana siguiente no madrugamos, y salimos de regreso a casa un poco tarde. Durante el viaje no paramos de charlar y de preparar las próximas aventuras. 

Ha sido un puente rodeada de gente maravillosa y de buen rollo, y que espero repetir en breve. 

Fotos de Carolina, Israel y Sarai. 

lunes, 13 de julio de 2020

Cantabria julio 2020: Coventosa, Tonio-Cañuela y Coteron-Reñada por el ramal de Codisera.


El viernes 3 de julio a las 6 de la mañana Ferran y Jose me recogen, después pasamos a por Esteban, para ir a Cantabria. Este viaje es algo más especial que otros, porque hace tiempo que no nos veíamos debido a la situación actual. Lo que implica que durante todo el camino no paremos de charlar.
Tras una parada a almorzar, llegamos a Ogarrio a comer, y de ahí directos a Arredondo a los apartamentos de Domingo, donde nos quedamos a dormir, como en otras ocasiones. Descargamos los trastos, arreglamos las sacas, cogemos los neoprenos y nos dirigimos a la cueva Coventosa dispuestos a cruzar sus fríos lagos.
Recorremos el sendero que separa el parking de la boca de esta clásica cavidad, donde nos encontramos un padre con sus dos hijas, franceses, con los que Jose desempolva rápidamente su francés, que creía olvidado.

1. Boca de Coventosa.

Descendemos la rampa que nos deja en la cabecera del P10 que instala Ferran con chapas, ya que los químicos están cogidos por un grupo anterior. Avanzamos hasta la cuerda fija (R5) que ascendemos, y tras la pequeña rampa, nos introducimos en una galería de techo bajo, por la que avanzamos. Cuando se abren a nuestra izquierda varias rampas de techo bajo y suelo resbaladizo, hay que prestar atención porque una de ellas nos deja en una cuerda fija, por la que descendemos. Y continuamos bajando por la rampa de arena y barro seco de más de cuarenta metros de desnivel de la Sala del Declive.
Al bajar nos acercamos a ver la instalación que nos deja en la Sala Macarroni, y que no visitaremos esta vez. Regresamos a la base de la rampa, para continuar avanzando por la Galería del Vivac. Ascendemos por una cuerda fija, cruzamos el pasamanos de cable de acero y descendemos por otra cuerda fija.

2. Pasamanos de cable de acero, Coventosa.


Pasamos la zona de Los Gours y de la Playa y seguimos progresando encontrándonos algunas cuerdas fijas a nuestro paso que superamos sin problemas. Antes de empezar a mojarnos al cruzar el río decidimos colocarnos los neoprenos. 
En la sala de los 71 m nos encontramos con una zona resbaladiza de suelo blanco y con unas pisadas muy marcadas, que seguimos.
Seguimos avanzando y nos encontramos con la Pérdida, donde el río se pierde haciendo un gran estruendo. Continuamos por una galería amplia mojándonos hasta los tobillos hasta llegar a la zona de las Marmitas.
3. Zona de las Marmitas, Coventosa.

Continuamos por el Gran Cañon de Coventosa hasta llegar al primer lago, donde decidimos dejar los equipos y cruzar a nado sin nada.
Atravesamos este primer lago de unos 100m, y tras andar unos 20m entre bloques llegamos al segundo lago, de unos 120m. Y a continuación el último lago de unos 150m que sólo cruzan Ferran y Esteban, ya que tanto Jose como yo tenemos frío y decidimos dar media vuelta, e ir regresando poco a poco.
Vamos avanzando poco a poco, hasta que nuestros compañeros nos alcanzan, y al llegar a la zona donde tenemos las sacas de la ropa, nos cambiamos y salimos con ropa seca hasta la calle. 
 
4. Zapatillas tras cruzar los lagos de Coventosa.

Nos gustaría agradecer el trabajo efectuado por el Esocan que a principios del mes de marzo reparó y sustituyó cuerdas y anclajes en mal estado de la zona de salida de Coventosa.

Al llegar al apartamento Ferran nos deleita con unos riquísimos espaguetis con atún y tomate frito, además de algo de picoteo.
Mientras estamos cenando oímos voces fuera, y al final decidimos abrir la puerta y nos encontramos con la agradable sorpresa de ver a nuestros compañeros de la UEC-Tortosa, a Vicente y Albert, y dos compañeros más. Tras una agradable charla nos vamos a dormir. 


Al día siguiente, sábado madrugamos, y tras un buen desayuno, preparamos el material para realizar la travesía Tonio-Cañuela. Al llegar al parking de Tonio vemos un par de espeleólogos, que nos comentan que son un grupo de 6 y van a hacer la misma travesía que nosotros.
Nos cambiamos, repartimos el material, dos cuerdas de 60m y dos de 25m, y unos pocos mosquetones. Y nos ponemos en camino hacia la boca.

5. Grupo en Tonio.

Hoy me encargo de instalar, mientras que Ferrán se queda el último para recuperar las cuerdas. Para que no haya ninguna posibilidad de equivocación aseguro cada una de las instalaciones.

6. Boca de Tonio.

Poco a poco vamos descendiendo los pozos, utilizando las cuerdas cortas para los pozos pequeños, y las largas para el P48. Tras el resalte y el P10 llegamos a la diaclasa vertical, donde nos reunimos.
En este punto decidimos que bajo primero, me sigue Ferran por si se le atasca la saca, que como siempre es la más grande, poder ayudarlo desde abajo o los compañeros desde arriba. Y luego bajan Esteban y Jose. 

7. Diaclasa vertical de Tonio.

En esta estrechez nos encontramos dos cuerdas, una más antigua, a la que le falta un poco para llegar a la repisa, y otra muy fina, que si está anclada al pasamos de la base de este P13. Usamos ambos cuerdas para que el descenso sea más rápido.
Continuamos por las cuerdas fijas hasta llegar a la cabecera del P55, donde alcanzamos al grupo anterior, que están recogiendo su cuerda.
Descendemos el P5 y P6 y nos volvemos a reunir, para decidir dónde comemos, ya que empezamos a tener hambre.
Cómo ya hemos dado algo de tiempo al grupo de delante continuamos el descenso del P20 y P13, que está preparado para bajarlos juntos como un P33 con un desviador (que cuenta con un parabolt y un mosquetón sin seguro al final del P20).
Descendemos los dos siguientes pozos, y en la base del P18 paramos a comer.

8. Pasamanos de acceso al P22, Tonio.

Tras esta parada en la que hacemos un té que nos sienta muy bien, descendemos el P22, atravesamos el meandro de la borrasca, donde se nota el viento frío, y bajamos el último P20, hasta llegar a la sala Olivier Guillaume, donde agradecemos no parar mucho porque se nota el frío.
Mientras esperamos a Ferran, orientamos la topografía para averiguar hacia donde tenemos que caminar.
Al llegar Ferran recogemos todo el material, lo repartimos y descendemos por la rampa siguiendo los reflectantes. Cruzamos la galería de la Antesala admirando las gigantes estalactitas que cuelgan del techo hasta llegar a la Galería del 10 de Agosto, en donde continuarán las enormes estalactitas, algunas de ellas con forma de sierra.
Llegamos al final de una galería ancha y vemos un reflectante al fondo, pero es imposible descender, así que a nuestra izquierda vemos una rampa con una cuerda fija, por la que ascendemos. El paso es muy expuesto, de ahí que haya una cuerda fija de apoyo.
Continuamos hacia nuestra izquierda y trepamos entre unos bloques, y que nos lleva a la Galería de las Sierras. Continuamos hasta la galería del Patinazo, cuyo nombre indica lo resbaladizo del terreno, y que termina en la Sala de la Encrucijada.

9. Galería de Cañuela.

Tomamos la Galería del Bulevar, que nos deja en el pozo del Arco, un P15, instalado en fijo, que descendemos y continuamos por nuestra derecha hasta encontrar una cuerda fija para descender un bloque resbaladizo a modo de tobogán. 

10. Pasamanos de Cañuela.

Unos 50 m más adelante nos topamos con el Pasamanos, de 30m, que evita un desfondamiento de 12m y que nos deja en la Galería de Entrada, desde donde ya podemos ver la luz del sol.

11. Salida por Cañuela.

12. Boca de Cañuela.

Como salimos a buena hora, vamos a tomar algo al bar de Arredondo con los compañeros de la UEC que ya han acabado su actividad, y vemos a nuestra gran amiga Susana. Al rato decidimos ir a cenar al restaurante Coventosa, donde siempre nos atienden de maravilla.


Al día siguiente, volvemos a madrugar para ir a realizar la travesía Coteron-Reñada por el ramal de Codisera. Como llevamos dos coches, dejamos uno en el parking de Reñada con ropa limpia y los cuatro vamos con el otro coche al parking de Coteron, donde nos cambiamos, y comenzamos el ascenso por la ladera de hierba mojada que se hace interminable, y más teniendo en cuenta que las coordenadas que llevo en el gps no nos marcan la boca real, sino que debemos continuar el ascenso.
Comprobando a posteriori las coordenadas descubro que al transformarlas de coordenadas UTM a geográficas cometí algún error, menos mal que Ferran se dió cuenta in situ que lo que marcaba el GPS no podía ser, y encontró la boca.
Una vez todos en la boca de Coteron, almorzamos, descansamos un poco, y decidimos entrar, ya que el calor aprieta bastante y más después de la subida.

13. Boca de Coteron.

Ferran instala el pozo de entrada, un P52, desde la parte superior donde hay un pasamanos en fijo de cuerda naranja. No coloca ningún fraccionamiento ya que no portearemos la cuerda de 60m, de la que nos sobra un metro, el resto del camino, y regresaremos a por ella más tarde.
Para la travesía llevamos dos cuerdas de 25m y otra de 20m.

14. P52 de entrada, Coteron.

En cuanto llego a la base del pozo, nos ponemos en marcha, hasta llegar a un gour, donde continuamos por el caos de bloques. Avanzamos por la galería hasta el Pozo de la “H” (P15) que rodeamos sin problemas. Descendemos una rampa donde a nuestra derecha aparece un pasamanos de acceso al P13, que no tienen cuerda fija, pero está montado para recuperar. Por lo que Ferran instala en doble con dos cuerdas de 25m, quedándome la última para recuperar las cuerdas. En la base de este pozo hay una pronunciada rampa con bloques, que descendemos sin cuerda y con mucho cuidado por la caída de piedras.
Llegamos a la Sala del Borde del Mundo y descendemos una rampa de arena, avanzamos hasta encontrarnos una rampa ascendente y una galería que sale a nuestra derecha, que es la que tomamos. Continuamos caminando hasta encontrar un cruce de galerías, que tras mirar la topografía advertimos que estamos en la Estación 62 del ramal Reñada, por lo que damos la vuelta hasta el punto donde continuamos ascendiendo por la rampa y esta vez si tomamos el camino adecuado.
De este camino cabe destacar sus galerías de bellas secciones freáticas, que también reflejan otras crónicas.

15. Galerías de Codisera, travesía Coteron-Reñada.

Llegamos a una gatera estrecha, que desemboca en una sala con una rampa ascendente de arena. Pasamos por al lado de un P8, y atravesamos varios meandros desfondados, algunos por arriba y otros a rastras.
Una vez en el P17, por cuyo fondo pasa el río, Sala de los dos sifones, paramos a comer y tomarnos un té calentito. Hoy Ferran ha decidido coger arroz con pollo para comer, y me he apuntado. Algo calentito entra muy bien en estas cavidades frías y húmedas del norte de España. 
Para sortear este P17 hay un pasamanos en fijo, una cuerda ascendente con un nudo porque tiene una flor debido al roce, que enlaza con un pasamanos en la repisa y otra cuerda de bajada, que en su parte final está sin camisa. Decidimos cambiar esta última cuerda y acortar el desviador para que no se produzca el roce que rompe la cuerda, además sacamos el trozo de cuerda rota.
Continuamos por el meandro de la Galería del Cordón de Bota con una zona de pasos conflictivos hasta llegar al Lago del Fantasma, que cruzamos por el pasamanos, por el que casi se toca el agua. En este punto hay una zona donde cogemos agua. 

16. Pasamanos del Lago Fantasma, Coteron-Reñada.

Avanzamos por la galería hasta llegar a la sala del Borde del Universo donde debemos trepar sobre salientes colgados y de esta manera evitar el río. Continuando el curso del río atravesamos la sala de Castle Hall y llegamos a la Galería de la Palanca.
Continuamos por varias marmitas secas, algunas de ellas con cuerdas fijas, hasta llegar a la Sala del Derrumbe, no sin atravesar algunos pasos expuestos.
Una vez en el Callejón de la Sangre, realizamos algunas fotos de sus formaciones de tonalidades sanguinolentas, y paramos a hacer un té para merendar.

17. Formaciones con tonalidades sanguinolentas, Coteron-Reñada.

18. Estalagmita del Callejón de la Sangre, Coteron-Reñada.

Una vez pasamos esta galería empieza el barro, que no nos abandona hasta la salida por Reñada. Pasamos un primer laminador, la Gatera del Peaje, atravesamos el Balneario hasta llegar al siguiente laminador, el Paso del Pato (“The Duck”). A continuación superamos una resbaladiza colada blanca con ayuda de unas cuerdas fijas, el Resalte de la Maroma (E5).
Siguiendo el camino llegamos a la Porqueriza, un par de marmitas llenas de barro, muy divertidas para mí. Superamos el E3 y el paso de la Quilla, para llegar a los Toboganes, que descendemos sentados y prestando atención a las estalagmitas para no hacernos daño.
Por último, atravesamos el Agujero Soplador, donde nos mojamos, y ascendemos la rampa final, desde la que vemos la luz y, que nos deja en la boca de Cuivo de Reñada.

19. Boca de Reñada.

Una vez los cuatro fuera, emprendemos el camino de vuelta al coche, donde decidimos que al día siguiente iremos a por la cuerda de Coteron, ya que vamos a por la merecida cerveza.

Una vez en Arredondo nos juntamos con los compañeros de la UEC, con Susana y con un amigo cántabro, Fran, al que agradezco su visita. 

Decidimos cenar en el restaurante Coventosa con Susana, que nos trae ricas galletas típicas de Asón y a la que tenemos que agradeceer tanto sus detalles como su compañía, siempre tan agradable. 


Al día siguiente, lunes, acompaño a Ferran para recoger la cuerda de Coteron, esta vez, con la boca localizada, tan sólo nos cuesta media hora subir.

Una vez en el apartamento, acabamos de recoger, y Ferran acerca a los compañeros de la UEC a la boca de la sima, ya que sólo tienen un coche. Al volver vamos a comer a Ramales de la Victoria. Y ya de regreso a casa, cansados pero con las pilas cargadas, estamos deseando volver a esta tierra cántabra que tan bien nos acoge siempre.

20. Arredondo.