Sima de los Cogollillos.
El pasado fin de semana, 30 y 31 de enero y 1 de febrero, visitamos algunas de las cavidades clásicas de la zona de Granada y Antequera. Finalmente fuimos Patri, Joel y Luis. Salimos el viernes temprano de Valencia y llegamos a la sierra de la Camorra a media tarde.
Esta sierra se sitúa al norte de Antequera, en el término municipal de Mollina. Allí se sitúan varias cavidades interesantes, como por ejemplo la cueva de los Órganos, la Sima de la Araña, la Sima Begoña, y como no, la Sima del Soldado que fue la que nosotros visitamos, que alcanza los -122 m. de profundidad.
La sima del Soldado está repleta de espeleotemas.
La cavidad se inicia con un par de cortos pozos. En la base de este segundo pozo se abre una estrecha diaclasa que remontamos para alcanzar una primera sala muy concrecionada. Porque a medida que vamos bajando cada vez van apareciendo salas más voluminosas y recubiertas con vistosos espeleotemas. Además los espeleotemas se muestran activos y con tonalidades que van del blanco, al ocre ofreciendo una estampa magnífica.
Primeras salas en la sima del Soldado.
Un nuevo pozo, cuya cabecera se sitúa entre grandes bloques y en una zona más elevada, nos lleva a una serie de resaltes y a un cuarto pozo. Bajo este llegamos a otra sala amplia y muy decorada por grandes coladas y algunas estalagmitas, banderas y estalactitas. Aquí, entre las múltiples opciones, nos decantamos por descender bajo las grandes coladas hasta alcanzar un tramo vertical que descendemos con anclajes naturales ya que la vía principal no desciende por aquí. Esta zona es bonita, pero termina pronto. Así que remontamos de nuevo hasta la sala superior.
Amplia sala decorada por bellas coladas.
Otro pozo corto, que podemos destrepar entre bloques, nos lleva a una gran sala donde se junta la vía alternativa que dejamos en la base del segundo pozo. Esta amplia sala es muy bonita, y destrepando hacia la parte inferior encontramos varios pasos que nos llevan a un sector con mucho desarrollo horizontal y salas de buen tamaño. Todo este sector se sitúa sobre materiales yesíferos que marcan un cambio litológico importante en la cavidad y ello se muestra en un cambio de morfología en la cavidad.
Pocetes de corrosión sobre el yeso.
Salas en el nivel inferior.
En esta parte final podemos admirar pocetes de corrosión sobre la roca yesífera, recubrimiento en paredes que asemejan granos de azúcar, líneas de los estratos de yeso y alguna muestra más de la presencia de yesos. En estas salas finales abundan los espeleotemas. Nosotros todavía trepamos a un balcón en la parte baja de la gran sala final y desde allí se accede a 3 o 4 salitas mas repletas de bellas formaciones.
En definitiva una cavidad que a medida que vas descendiendo, te va sorprendiendo y atrayendo más.
Excéntricas en el nivel inferior.
Las formaciones están muy activas.
El sábado quedamos con los amigos Cristina y Paco del GES de la SEM de Málaga para visitar la Sima de los Cogollillos, en la Sierra Elvira, dentro del municipio de Atarfe y muy cercana a la ciudad de Granada.
Primeras salas con morfologías hipogénicas.
Enseguida llegamos a pequeñas salas con vistosas banderas.
La boca de la cueva se abre en una zona de explotación minera a abandonada. Una corriente de aire húmedo y caliente salía por su boca, lo que contrastaba con la fría temperatura exterior en pleno mes de enero. Nada más entrar a la cueva, esta ya nos sorprende por su singularidad. Pues la inclinación de los estratos condiciona la estructura de las galerías, de manera que avanzamos por laminadores y salas con una inclinación de sus suelos en torno a los 45°. A esta característica tenemos que sumar las cúpulas y las morfologías hipogénicas presentes en algunos techos fruto de la disolución a causa de los vapores presentes en este ambiente tan cálido. Porque hay que decirlo, la cavidad es muy cálida, vamos sudando mucho durante nuestro avance, por lo que debemos llevar buena cantidad de agua u otros líquidos para evitar deshidrataciones.
Paco con los Cogollillos.
Además, en una fase posterior de sedimentación se han formado vistosos espeleotemas vadosos, como son las fantásticas banderas que nos acompañan en las primeras salas.
En la primera sala nada más traspasar la boca se recomienda el uso de una cuerda, que sobretodo será de gran ayuda para la salida. Y un poco más adelante descenderemos un pozo estrecho de unos 10 metros para comunicar con otro nivel abierto también a favor del buzamiento de los estratos.
Cristina subiendo un bello pozo.
El nivel inferior está repleto de “cogollillos” o Pop-corn.
Más adelante descendemos por fracturas verticales. Avanzamos destrepando y sin utilizar cuerda. En otro nivel tendremos que buscar la escondida cabecera del pozo que nos lleva al piso inferior de la cavidad. Nos costó encontrarla, ya que esta se encuentra tras una estrecha ventana y sin anclajes para aproximarnos a la cabecera. Este tramo, con 2 pozos de medida inferior a los 10 metros y unidos mediante un repisa cómoda, nos lleva al nivel inferior, donde la morfología cambia.
Bonitas agujas.
Los “cogollillos” decoran el piso inferior.
Este piso inferior se estructura a favor de una ancha diaclasa y lo primero que nos sorprende es la gran profusión de espeleotemas coraloides tipo pop-corn, los que dan nombre a la cavidad, ya que se asemejan a Cogollillos. Pero las paredes también aparecen tapizadas de banderas y coladas blanquecinas y de tonalidades ocres. Esta zona es fabulosa. Avanzamos dentro de la zona balizada y llegamos a otros 2 pozos consecutivos y también cortos. Llegaremos a una zona donde la galería aumenta sus dimensiones y abundan los recubrimientos sedimentarios. Aquí nos detenemos a comer algo y decidimos dar media vuelta. Pero todavía vemos una estrecha cabecera de un nuevo pozo, porque la cavidad continúa un poco más.
Majestuosas coladas en una de las salas más grandes de la cavidad.
El último pozo que descendimos es magnífico.
Al salir al exterior el cielo está despejado y se nos muestra un bello panorama con Sierra Nevada blanquita y la ciudad de Granada a sus pies. Así que decidimos ir a recuperar fuerzas por Granada y, cómo no, darnos un paseo por el Albaicín.
La Alhambra desde el Albaicín.
El domingo, como colofón a estos días por Andalucía, volvemos a Sierra Elvira para darnos un bañito en el spa de Raja Santa. La Sima de Raja Santa también se abre en el frente de una antigua explotación minera. Esta cavidad se estructura sobre una falla y posee la peculiaridad de alcanzar un acuífero termal.
Sierra Elvira.
Boca de la Sima de Raja Santa.
En el parking de la cavidad, mientras desayunamos, vemos llegar otro grupo de espeleólogos procedentes del Espeleoclub Karst de Sevilla y del Grupo de Exploraciones Subterráneas de Pizarra (GESP) de Málaga. Estos compañeros entraron primero en cavidad, ya que nosotros todavía teníamos que terminar de desayunar y prepararnos. Muy amablemente nos dejaron utilizar sus cuerdas para subir y bajar, hecho que agradecemos enormemente.
Repisa bajo el P-40.
En los primeros metros de la cavidad se avanza por una fractura que queda enmascarada por grandes clastos. Se suceden los resaltes, destrepes y pasos estrechos. Así se alcanza la amplia cabecera del primer pozo, de 40 m. (o P-16 + P-26). Esta vertical ya se desciende por la amplia falla donde se desarrolla la cavidad. En su base ya observamos espeleotemas epifreáticos cubriendo las paredes, sobretodo clouds. Entre cada uno de los pozos existen cómodas repisas, e incluso galerías de gran desarrollo como en el caso de la base del P-40, donde parte la vía Andrés, visitada parcialmente.
Los clouds cubren las paredes de la fractura.
A continuación del P-40 aparecen 3 más con unas características similares. Estos son de 9, 15 y 11 m. respectivamente. Bajo el último de ellos dejamos los arneses y nos ponemos el bañador. Pues tan solo nos queda descender una rampa de una veintena de metros para alcanzar el acuífero. Ojo porque la rampa resbala mucho, sobretodo una vez mojada la roca. El día de nuestra visita había una cuerda fija y con nudos para facilitar la progresión por ella.
Joel en la zona acuática.
Una vez en el agua, que se encuentra a 32° C, nos toca disfrutar de un merecido baño. Dentro del acuífero termal podemos nadar durante, por lo menos unos 200 m. ya que este inunda toda la fractura. Nosotros recorremos gran parte de la fractura inundada. Esta alterna tramos amplios, donde la anchura supera los 2 metros con tramos estrechos y pequeños sifones y pseudo-sifones. Es divertido superar estos pequeños sifones. Las paredes aparecen recubiertas por clouds en prácticamente todo el recorrido acuático. Nosotros nos dimos la vuelta ante un sifón más largo, ya que teníamos prisa para subir los pozos y no hacer esperar a los compañeros andaluces.
Esta cavidad bien merece una visita por su singularidad. Y con ella finalizamos un agradable fin de semana por la Andalucía subterránea. Bonitas cuevas y muy buena compañía, y un placer volver a coincidir con Cristina y Paco.
En el acuífero de Raja Santa.
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