Tres extraordinarios hallazgos vuelven a sorprendernos y nos demuestran la elevada riqueza de la biodiversidad escondida en el subsuelo ibérico, en sus cuevas y simas. En esta ocasión se trata de tres nuevas especies de artrópodos del orden de los opiliones, caracterizados por sus largas patas. Su nombre, Opiliones, procede del latín opilio, término que hacía referencia a los pastores de ovejas que, antiguamente, utilizaban largos zancos en algunas regiones pantanosas para favorecer la observación de sus rebaños. Tener patas largas ayuda a los opiliones a desplazarse sobre superficies irregulares.
Los opiliones son verdaderos expertos en elevarse sobre el terreno y, de este modo, visualizar mejor a sus pequeñas presas. Las capturan con sus quelíceros, unos apéndices articulados en tres artejos que rodean la boca. La presencia de quelíceros es característica de arañas, escorpiones, pseudoescorpiones, ácaros, palpígrados, entre otros grupos, que portan estos apéndices, provistos de unas pinzas terminales con las que pueden trocear o manipular el alimento.
En el caso de los opiliones, a diferencia de otros quelicerados como, por ejemplo, las arañas, los quelíceros no están asociados a glándulas de veneno. Junto a ellos encontramos otros apéndices largos y multiarticulados, denominados pedipalpos, que también desempeñan un papel importante en la alimentación.
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A la izquierda vemos a Ischyropsalis noltei residente en cavidades de los Montes Vascos. Está alimentándose de un resto orgánico que no duda en degustar a pesar de sus tendencias de cazador de presas. Sus largos pedipalpos acabados en fuertes pinzas sujetan este pedazo de comida para que los quelíceros, que apenas vemos, la troceen llevando pequeñas porciones a la boca. Fotografía tomada en la cavidad de Azunkorta, Zigoitia en Álava cortesía de Iñigo Gómez de Segura Buesa. Sin embargo, a la derechaa, otro Ischyropsalis se comporta como un depredador, devorando un isópodo oniscoide del género Androniscus. Fotografía cortesía de Teo Delić.
El descubrimiento de estos tres nuevos taxones, todos ellos pertenecientes
al género Ischyropsalis, ha sido llevado a cabo por un equipo formado
por siete investigadores: Ricardo López, Esteban Pascual, Lucía Labrada, Carlos
G. Luque, Eduardo Cires, Andrés Arias y Claudia González, pertenecientes a la
Universidad de Oviedo, el IES Avelina Balladares, el Grupo Impress de Gestión
de Patrimonio Biospeleológico, el Institute of Natural Resources and
Territorial Planning (IDUROT) y el Royal Botanic Garden.
Entre ellos, queremos destacar especialmente a nuestros compañeros en
bioespeleología Carlos y Lucía, por su labor continuada durante las últimas
décadas en el conocimiento y la divulgación de la fauna cavernícola
cántabro-asturiana.
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Ortofoto de la Cueva La
Baja (Laredo, Cantabria) sobre mapa de Google Earth, donde habita Ischyropsalis impressa n. sp. que figura en este montaje de imágenes, tomado
del trabajo publicado por Ricardo López y el resto del equipo.
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Ortofoto de las cuevas de Hoyo de las Fuentes y La Pasada (Guriezo, Cantabria) sobre mapa de Google Earth, donde habita Ischyropsalis aguerana n. sp. que figura en este montaje de imágenes, tomado del trabajo publicado por Ricardo López y el resto del equipo.
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Ischyropsalis cantabrica, un interesante opilión endémico de Cantabria que
solo se conoce del medio subterráneo profundo de los montes de la Barbecha,
Udías, Oreña y El Portillo (este último en el límite entre Comillas y Ruiloba).
Foto: Luis Tosal
Pero también ha tenido una parte esencial en este trabajo la caracterización
molecular, mediante la comparación de la ordenación de los nucleótidos
—adenina, guanina, citosina y timina, las cuatro bases que conforman las
cadenas de ADN— y, por supuesto, de los genes que fueron secuenciados, es
decir, dos fragmentos de ADN cuyo orden de nucleótidos se examinó. Estos genes
formaban parte tanto del ADN de las mitocondrias, el COI, como del ADN nuclear,
el EF1-α.
La comparación del orden de estas bases ha permitido confirmar las
observaciones morfológicas y, por tanto, la validez de las especies propuestas.
Pero, además, ha permitido establecer relaciones filogenéticas, es decir,
relaciones de parentesco, entre buena parte de las especies del género Ischyropsalis
presentes en la región asturiano-cantábrica.
En esta ocasión, los opiliones nos han mostrado que la fauna cavernícola seguirá dándonos grandes sorpresas. Sin embargo, estas no serán las últimas: cada año se descubren nuevas cuevas y se exploran decenas de kilómetros más de galerías. La búsqueda y el conocimiento de su fauna siguen siendo, por tanto, una asignatura siempre pendiente.
Referencias
López-Alonso
R., Pascual-Parra E., Labrada L., Luque C.G., Cires E., Arias A. &
González-Toral C. 2026. Unravelling the phylogenetic
complexities of Ischyropsalis (Opiliones: Dyspnoi: Ischyropsalididae) in
the North Iberian Peninsula, with the description of three new species. European
Journal of Taxonomy 1104: 1–35. https://doi.org/10.5852/ejt.2026.1104.3336
Prieto, C. 2023. OPILIONES, cazadores
zancudos, págs 257‒269. En: Sendra A. (Coord.). 2023. Habitantes de la
oscuridad: Fauna ibero-balear de las cuevas. Sociedad Entomológica Aragonesa.
Enlace
a la obra: “Habitantes de la Oscuridad”: https://www.youtube.com/watch?v=ZHIqnMgPiYE&t=9s
Alberto Sendra





