
Cueva
de la Piedra Santa.
El
pasado fin de semana, días 14 y 15 de febrero, se realizó una
salida biospeleológica por la comarca del Maestrazgo Turolenses.
Hace algunos años se conformó un grupo de biospeleólogos con la
finalidad de investigar la fauna cavernícola del Sistema Ibérico en
sus tierras interiores. En él hay excelentes espeleólogos algunos
de ellos con dedicación por entero a la biospeleología, grandes
nombres dentro de los biólogos que estudian la fauna de las cuevas
en nuestro país, pero también espeleólogos con escasos
conocimientos en biología pero con ganas de aportar y de aprender.
Así nació este grupo que día a día va creciendo en cuanto a
participación y actividades realizadas, y como no, en nuevos
descubrimientos.
Hèctor
en uno de los sifones de la Cueva de la Piedra Santa.
Pues
este citado fin de semana le tocaba el turno a la sima del Sopero, la
cual ya había sido visita anteriormente. Esta cavidad se sitúa en
el municipio de Castellote, dentro de la comarca turolense del
Maestrazgo. La visita al Sopero estaba prevista para el domingo.
A ella
acudieron espeleólogos y biólogos de lugares muy dispares: Segovia,
Valencia, Tarragona, Teruel o Castellón.
Detalle
de las folias de la Cueva de la Piedra Santa.
El
sábado por la tarde, una pequeña avanzadilla que veníamos de la
Vall d'Uixó, Valencia y Castelló, aprovechamos para visitar alguna
cavidad más. Hèctor, Patri y Anna al mediodía visitaron el museo
Minero de Escucha, donde se visita el interior de una antigua mina de
carbón. Se desciende con unas vagonetas hasta unas galerías
profundas donde se realiza un recorrido muy didáctico.
Se
aprecian en los techos formas hipogénicas.
Más
tarde llegó Luis, y los 4 espeleólogos visitaron la Cueva de la
Piedra Santa, situada en el municipio de Molinos. Se trata de una
cavidad de origen hipogénico y que podría desarrollarse en la misma
formación donde se excavó también la Cueva de las Baticambras. Lo
que más destaca de ella es la gran abundancia de "folias"
unos espeleotemas poco comunes. Las folias se forman cerca o justo
debajo del nivel del agua de un lago o acuífero, aunque en la
actualidad el nivel del acuífero ha descendido varios metros. Estas
se asocian con un nivel de agua en descenso, y las podemos encontrar
en algunas cavidades hipogénicas.
Además de
folias también pudimos observar algunos invertebrados troglóbios y
troglófilos. Destacaremos los crustáceos presentes en los dos lagos
de la cueva.
Anna
observando las folias.
La
cavidad es de predominio horizontal y su boca se sitúa en la base de
un cortado. Una corta trepada nos deja en la galería inicial. Al ser
una cavidad hipogénica posee un patrón un tanto laberíntico. A
grandes rasgos, está formada por dos galerías principales que ambas
terminan en sendos sifones. Estas dos galerías se unen para
conformar un solo eje principal que nos lleva a la boca de entrada.
Además existen múltiples galerías y conductos secundarios formando
diferentes pisos superpuestos. En gran parte de la cavidad las
secciones presentan una altura baja en comparación con la anchura,
tratándose en muchos casos de laminadores más o menos amplios.
En la
zona cercana al techo se aprecian pequeños shelfstones
y folias.
Patri
en una de las galerías de la Cueva de la Piedra Santa.
En
cuanto a los lagos que se forman en la máxima profundidad de la
cueva estos fueron buceados y conectados, y parece ser que marcan el
nivel freático de un acuífero con características que podríamos
definir como dentro del hidrotermalismo. En estos lagos pudimos
observar algunos Haplogynglimus,
que se trata de unos pequeños crustáceos anfípodos.
Lago
que da accesos a uno de los dos sifones en la Cueva de la Piedra
Santa.
El
domingo visitamos la Sima del Sopero con el grupo al completo:
Alberto, Floren, Tere, Ricardo, Jaime, Miriam, Hèctor, Patri, Anna y
Luis. Creo que no me dejo nadie.
Esta cavidad
tiene un pocete de entrada de unos 4 metros que es posible destrepar,
pero nosotros pusimos una cuerda y un electrón para bajar con más
seguridad.
Boca
de entrada a la Sima del Sopero.
La
cavidad se abre a favor de un plano de estrato que condiciona el
desarrollo de sus galerías. A grandes rasgos la sima posee 2 ramales
diferenciados. El primero de ellos, el sector Este, da paso por medio
de unos pasos estrechos a una gran sala con fuerte inclinación
siguiendo el buzamiento de los estratos. El techo de esta sala
completamente plano es lo más destacable y característico de esta
cavidad.
Sala
principal de la Sima del Sopero con su característico techo.
En
la parte baja de esta sala, y a la derecha, podemos acceder a una
fractura y también descender por varios pasos entre bloques a otra
sala donde en sus partes interiores se sitúa un lago, probablemente
marcando en nivel freático de la zona. En estos lagos se muestreo
fauna troglobia. Allí, en el lago inferior, localizamos unos bichos
del grupo Niphargidae
que aun están por describir.
Lago
inferior en la Sima del Sopero.
A
la otra zona de la sima, el sector Oeste, se accede también desde la
base del pozo de entrada. La primera sala, también con fuerte
inclinación y con el suelo relleno de materiales clásticos, da paso
a una segunda también con su estructura marcada por el buzamiento de
los estratos. En esta segunda sala aparecen vistosos espeleotemas, y
en suelo está formado por una costra estalagmítica. En la parte
baja un paso nos da acceso a la parte baja de la última sala con
fuerte pendiente, a la que hay que trepar para acceder a su parte
alta. De características similares a la anterior sala presenta
espeleotemas de mayor tamaño y belleza.
Sala
final de la Sima del Sopero.
Los
resultados biospeleológicos de esta salida de campo han sido
interesantes. La fauna cavernícola del sopero en los ambientes terrestres es escasa, se reduce a un elenco de descomponideres con representantes de típicos detríticos especializados en celulosa, como los diplopodos, unos colembolos que aún están por identificar que tienen una dieta fungivora (mohos) como el dipluro Campodea maestrazgoensis. También hay isópodos oniscidos, coleópteros estafilinidos y ácaros. A su vez aparecen ciempiés como depredadores en la fauna terrestre. En cuanto a la fauna acuática también se recogieron amphipoda de la família Niphargidae, probablemente Niphargus, pero falta concretar tras su estudio en laboratorio.
En
la terraza de un bar de Castellote terminamos esta jornada cambiando
impresiones y preparando nuevos proyectos. Señal inequívoca del
crecimiento y del gran dinamismo del grupo.