viernes, 5 de junio de 2026

Cueva de La Ramera (Serranía de Cuenca)

Una vez más el amigo Alberto Sendra nos proponía una nueva visita bioespeleológica en el grupo de trabajo de "Bioespeleólogos al Sistema Ibérico". Esta vez se tenía que volver a Cuenca, exactamente a la Cueva de la Ramera, situada en la preciosa Hoz de Beteta. Esta cavidad se encuentra cerrada y para su visita se necesita de un permiso especial, que en nuestro caso fue otorgado con fines bioespeleológicos.

Bello rincón en el complejo Vera.


En esta ocasión subimos desde la costa Mediterránea Alberto, Patri y Luis. Los espeleólogos de la zona conquense que también nos apañan y nos hacen de anfitriones son: Popi, Pacho, Maika, Jose y Jose Carlos del club Diaclasa Villalba. En Puente de Vadillos nos juntamos todos y tras las presentaciones nos dirigimos a la Hoz de Beteta, excavada por el Rio Guadiela. Allí dejamos los vehículos y por el paseo de los Tilos nos dirigimos hacia la cavidad. El acceso discurre por un paraje excepcional, que con la primavera se nos presenta aún mas rebosante de vida.

Un rincón de la Sala Damaso.


Una vez al pie del escarpe donde se sitúa la cueva, subimos por la escalera construida para tal efecto hasta la misma boca. Desde el magnífico balcón que constituye este lugar observamos las recias paredes de la Hoz de Beteta vigiladas por el majestuoso vuelo de los buitres que habitan este paraje.

Magnificas vistas desde la boca de la cueva.


Nos adentramos en la cueva guiados por Pacho, un enamorado de esta cavidad. Primero recorremos las cómodas galerías de entrada, acondicionadas para las visitas guiadas que antaño se realizaban. La cavidad se muestra amplia y con pequeños divertículos. Así alcanzamos la antesala que antecede a la sala Damaso, la mas grande de la cavidad. Aquí existen unas pasarelas que dan término en este lugar a la visita acondicionada al turismo. En esta sala hay un gran gour donde pudimos grabar a algunos ejemplares de oligoqueto acuático. También adornan la sala algunos espeleotemas, que serán el preludio de lo que nos espera.

Los jamones: característicos espeleotemas en la sala Damaso.


A partir de aquí la cavidad presenta dimensiones mas modestas, pero mas recubrimientos parietales. La cavidad se presenta un tanto laberíntica, con varios niveles que conectan entre si en varios puntos. Nosotros, con ayuda de nuestro guía Pacho, realizamos una circular siguiendo el itinerario siguiente: sala Damaso, sala del derrumbe, complejo Vera, sala GAES, paso del llorón, Cinco lagos y sala Damaso.

Proximos a la Sala GAES.


En los pisos superiores abundan los espeleotemas con tonalidades amarillentas y negruzcas debido a la presencia de diversos óxidos metálicos en la composición de estos recubrimientos sedimentarios. Tras las intensas lluvias caídas este invierno y esta primavera por toda la península en general y en este sector de la Serranía de Cuenca en especial, la cavidad se mostraba en todo su esplendor. Los gours rebosantes de agua, goteos por doquier, los suelos y paredes recubiertos por esa película acuosa que les da vida, y el paso del llorón pasado por agua.

Detalle de espeleotemas subacuáticos en Cinco lagos.


Tras esta circular, que solo algunos realizamos, nos volvimos a juntar en la sala Damaso. Para realizar la circular nos costo encontrar algunos pasos claves, que puso a prueba nuestro olfato de espeleólogos, pero finalmente encontramos el camino de vuelta a la sala Damaso. Los compañeros que no realizaron la circular ya estaban saliendo al exterior, y en la boca de la cuevas nos esperaron deleitándose del magnífico panorama que desde aquí se atisba. De vuelta a los vehículos por el paseo de los Tilos hacemos balance de la interesante visita.

Luis junto a unos gours.


La cueva es bien conocida por la presencia de poblaciones de quirópteros que incluso forman colonias temporales. Motivo por el cual se deben tomar precauciones para hacer las visitas a la cueva. El ámbito que hasta ahora era totalmente desconocido era el de la fauna invertebrada, ahora en estudio, desde los últimos meses.

Muestreando en el gran gour de la Sala Damaso.


Hasta ahora los resultados son modestos, con poblaciones de elementos troglófilos que encuentran en el guano de los murciélagos un recurso nutritivo. Destacan ciempiés y escarabajos, a parte de colémbolos, que se encuentran por determinar. Por otra parte es destacable la presencia en los gours de una fauna de elementos acuáticos, que viven sumergidos como es el caso del isópodo cavernícola Bragasellus lagari, anélidos, y otros que patinan por la superficie del agua como algunos colémbolos. Hasta ahora no se han obtenido resultados de las muestras de la parte más interior de la cavidad, aunque se encuentra en fase de muestreo de su fauna.

Gour en el complejo Vera.


Vídeo donde podemos contemplar a un Bragasellus lagari y un anélido.