
Sala blanca
en el Soplao de Txomin IV.
Para
terminar nuestro viaje a Cantabria - Bizkaia con buen sabor de boca,
hicimos otra visita a una clásica. Esta no la conocía, y ya tocaba
descubrir la famosa sala blanca. Lee, en cambio, ya había estado
hace unos cuantos años y se llevo una pequeña decepción que luego
comentamos.
Compartimos
la actividad con los amigos del Espeleo Club Tortosa, que también
andaban estos días por Cantabria. Por nuestra parte se unieron a
nuestro grupo Suny y David del CMEX, además de los que ya llevábamos
unos días: Joel, Lee, Mikel y Luis.

Joel en la
Sala blanca.
Habíamos
quedado que entraríamos nosotros hora y media antes que los
compañeros del ECT para ir instalando y evitar tapones en el
descenso de los pozos. Por otra parte ellos se encargarían de
desinstalar los pozos, saliendo nuestro grupo primero.
La
cavidad se abre dentro de una antigua explotación minera. A este
tipo de cavidades naturales encontradas durante los trabajos de
minería, en esta zona se les denomina "soplaos". Por
tanto, por eso estamos ante el soplao de Txomin IV. En esta mina
existen varios soplados más, por ello a este le corresponde el
número IV.

Luis junto a
un curiosa formación epifreática.
Primero
tenemos que entrar en la mina y buscar la entrada al soplao número
IV, porque existen unos cuantos más, todos ellos marcados con marcas
de pintura. Hay muchas marcas en la mina que dan lugar a confusión,
y la topografía que tenemos de la mina tampoco tiene mucho detalle,
es más bien confusa. Aunque no cuesta mucho navegar por las galerías
artificiales en busca del soplao IV.

Excelentes
excéntricas blancas en la sala del mismo nombre.
Una
vez en el soplao IV, nos presentamos a mitad de un ancho pozo
decorado por grandes coladas, que en su día serian blancas, pero que
se encuentra manchadas por sedimentos o por el polvo desprendido por
las antiguas actividades extractivas. Por unas repisas, y mediante un
largo pasamanos, o mejor dicho pasapies, llegamos a un primer pozo de
una veintena de metros. En su base, una sala para esperar cómodamente
da paso a la cabecera del gran pozo de 110 m. Pozo fraccionado que
nos deja en una gran sala ocupada por material clástico, parte del
cual esta constituido por escombro que ha sido lanzado desde las
galerías de la mina.

Joel
iniciando la instalación del pasamanos que da acceso a la zona
natural.
En
un extremo de la sala, donde las paredes ya comienzan a mostrar
bellos espeleotemas blancos, como banderas y excéntricas, se abre un
pequeño pozo de 15 m. En su base una serie de pasos estrechos y
algunos resaltes intercalados por pequeñas salas, nos llevan a una
gran sala: la Sala blanca. Este es el objetivo de la mayoría de las
visitas a este soplao.

Luis dentro
de un rincón sencillamente impresionante.
La
sala presenta las paredes y techos recubiertos por espeleotemas
blancos, entre los que destacan coladas, suelos estalagmíticos,
excéntricas de gran tamaño, estalagmitas, espeleotemas epifreáticos
y algún pequeño lago. Lo más destacado de la sala se sitúa en un
extremo de esta, donde abundan las excéntricas de muy buen porte y
con una alta densidad de ellas. Este rincón de la sala es un
verdadero tesoro, donde las largas excéntricas van en todas
direcciones formando una blanca maraña de calcita. Las fotos que
acompañan este post hacen justicia a estos espectaculares
espeleotemas blancos inmaculados.

Marc
admirando la formación más característica de la Sala blanca
Alguna
zona de la sala está balizada, aunque insuficiente, como podemos ver
si observamos el suelo de la sala. Pues el suelo, que antaño era
blanco, como nos recuerda Lee, ahora se haya cubierto por una capa de
barro que le resta belleza al conjunto. Es una verdadera lástima la
degradación de la sala, y sería una gran labor el cuidado balizado
de la sala, así como la limpieza de sus zonas mas degradadas. A
veces es necesario balizar nada más descubrir estos tesoros
subterráneos para mantenerlos en su máximo esplendor para disfrute
del colectivo espeleológico.

Luis junto a
una blanquísima colada en un rincón de la Sala blanca.
Una
vez deleitados por estos momentos en la sala blanca, volvemos sobre
nuestros pasos y comenzamos a salir hacia el exterior. Los compañeros
de Tortosa se quedan para desmontar y recoger las cuerdas.
Con
esta guinda cerramos nuestro viaje a Euskadi - Cantabria de este
verano.