viernes, 3 de julio de 2026

Sumidero del Labio de la Tía Coja (Serranía de Cuenca)

 

Meandros muy lavados en el sumidero del Labio de la Tía Coja.


El domingo posterior a nuestra visita a la cueva de la Ramera visitamos esta interesante cavidad activa que actúa como sistema de drenaje de la Muela del Rebollar. La cavidad, aunque no sea de las más visitadas de la zona de la Serranía de Cuenca, tiene una belleza e interés singular.

Uno de los pozos que presenta el recorrido por esta cavidad activa.


La entrada a este sumidero se sitúa en un gran hundimiento donde van a parar buena parte de las aguas de este sector de la Muela del Rebollar. Entre troncos de pinos caídos y rodeados de abundante vegetación buscaremos las marcas de circulación de las aguas, que nos llevarán a la misma boca de entrada.

Boca de entrada.


El inicio es la zona más incómoda de nuestro recorrido bajo tierra. Enseguida tenemos que doblar el lomo y arrastrarnos por unos anchos laminadores, aunque con el suelo cubierto por pequeños bloques que son una penitencia para nuestras rodillas y donde los petates se enganchan como una lapa. No obstante, en esta primera zona de la cavidad se aprecian claramente las morfológicas típicas de las cavidades que actúan como sumideros temporales.

En las zonas de laminadores encontramos salas más amplias.


Laminadores de la primera zona del sumidero.


Pero los laminadores no son muy largos y se alternan con zonas más amplias donde se forman salas. También aparecen algunas zonas encharcadas donde será difícil no mojarse y donde pudimos contemplar multitud de ejemplares de planarias. En seguida la galería da paso a un seguido de 4 pozos, donde las paredes aparecen completamente lavadas por la acción de las aguas. Los pozos son cortos, de unas medidas aproximadas de 7, 8, 4 y 20 metros respectivamente.

Pozo de 4 metros.


El último pozo, de 20 m., nos deja en un cañón exageradamente amplio para la región donde nos encontramos. La primera parte del cañón bien alcanza los 8 m. de anchura. Aquí podemos avanzar por la parte alta del cañón, por las amplias terrazas, pero tendremos que retroceder y buscar un punto donde bajar al piso interior activo, donde el agua se encañona.

Gran cañón del sumidero del Labio de la Tía Coja.


Por este meandro activo avanzaremos un centenar de metros, con las paredes y suelos mostrando una clara génesis por corrosión - disolución. Este tramo es de gran belleza. Más adelante se vuelve a ampliar la galería superando los 5 m. de anchura y poco a poco el techo va descendiendo hasta formar un laminador. Avanzamos por el laminador final hasta que este reduce considerablemente su altura y queda sifonado.


Cañón en la parte final de la cavidad.


Nos ha sorprendido gratamente la cavidad, pero también vamos mojados debido al avance por el tramo de cascadas. Así que vamos saliendo al exterior, no sin deleitarnos y tomar algunas fotografías de esta atractiva cavidad. Sin duda una de las grandes olvidadas de la Serranía de Cuenca.

Escolopendra localizada en el interior de este sumidero.