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viernes, 3 de julio de 2026

Sumidero del Labio de la Tía Coja (Serranía de Cuenca)

 

Meandros muy lavados en el sumidero del Labio de la Tía Coja.


El domingo posterior a nuestra visita a la cueva de la Ramera visitamos esta interesante cavidad activa que actúa como sistema de drenaje de la Muela del Rebollar. La cavidad, aunque no sea de las más visitadas de la zona de la Serranía de Cuenca, tiene una belleza e interés singular.

Uno de los pozos que presenta el recorrido por esta cavidad activa.


La entrada a este sumidero se sitúa en un gran hundimiento donde van a parar buena parte de las aguas de este sector de la Muela del Rebollar. Entre troncos de pinos caídos y rodeados de abundante vegetación buscaremos las marcas de circulación de las aguas, que nos llevarán a la misma boca de entrada.

Boca de entrada.


El inicio es la zona más incómoda de nuestro recorrido bajo tierra. Enseguida tenemos que doblar el lomo y arrastrarnos por unos anchos laminadores, aunque con el suelo cubierto por pequeños bloques que son una penitencia para nuestras rodillas y donde los petates se enganchan como una lapa. No obstante, en esta primera zona de la cavidad se aprecian claramente las morfológicas típicas de las cavidades que actúan como sumideros temporales.

En las zonas de laminadores encontramos salas más amplias.


Laminadores de la primera zona del sumidero.


Pero los laminadores no son muy largos y se alternan con zonas más amplias donde se forman salas. También aparecen algunas zonas encharcadas donde será difícil no mojarse y donde pudimos contemplar multitud de ejemplares de planarias. En seguida la galería da paso a un seguido de 4 pozos, donde las paredes aparecen completamente lavadas por la acción de las aguas. Los pozos son cortos, de unas medidas aproximadas de 7, 8, 4 y 20 metros respectivamente.

Pozo de 4 metros.


El último pozo, de 20 m., nos deja en un cañón exageradamente amplio para la región donde nos encontramos. La primera parte del cañón bien alcanza los 8 m. de anchura. Aquí podemos avanzar por la parte alta del cañón, por las amplias terrazas, pero tendremos que retroceder y buscar un punto donde bajar al piso interior activo, donde el agua se encañona.

Gran cañón del sumidero del Labio de la Tía Coja.


Por este meandro activo avanzaremos un centenar de metros, con las paredes y suelos mostrando una clara génesis por corrosión - disolución. Este tramo es de gran belleza. Más adelante se vuelve a ampliar la galería superando los 5 m. de anchura y poco a poco el techo va descendiendo hasta formar un laminador. Avanzamos por el laminador final hasta que este reduce considerablemente su altura y queda sifonado.


Cañón en la parte final de la cavidad.


Nos ha sorprendido gratamente la cavidad, pero también vamos mojados debido al avance por el tramo de cascadas. Así que vamos saliendo al exterior, no sin deleitarnos y tomar algunas fotografías de esta atractiva cavidad. Sin duda una de las grandes olvidadas de la Serranía de Cuenca.

Escolopendra localizada en el interior de este sumidero.


viernes, 5 de junio de 2026

Cueva de La Ramera (Serranía de Cuenca)

Una vez más el amigo Alberto Sendra nos proponía una nueva visita bioespeleológica en el grupo de trabajo de "Bioespeleólogos al Sistema Ibérico". Esta vez se tenía que volver a Cuenca, exactamente a la Cueva de la Ramera, situada en la preciosa Hoz de Beteta. Esta cavidad se encuentra cerrada y para su visita se necesita de un permiso especial, que en nuestro caso fue otorgado con fines bioespeleológicos.

Bello rincón en el complejo Vera.


En esta ocasión subimos desde la costa Mediterránea Alberto, Patri y Luis. Los espeleólogos de la zona conquense que también nos apañan y nos hacen de anfitriones son: Popi, Pacho, Maika, Jose y Jose Carlos del club Diaclasa Villalba. En Puente de Vadillos nos juntamos todos y tras las presentaciones nos dirigimos a la Hoz de Beteta, excavada por el Rio Guadiela. Allí dejamos los vehículos y por el paseo de los Tilos nos dirigimos hacia la cavidad. El acceso discurre por un paraje excepcional, que con la primavera se nos presenta aún mas rebosante de vida.

Un rincón de la Sala Damaso.


Una vez al pie del escarpe donde se sitúa la cueva, subimos por la escalera construida para tal efecto hasta la misma boca. Desde el magnífico balcón que constituye este lugar observamos las recias paredes de la Hoz de Beteta vigiladas por el majestuoso vuelo de los buitres que habitan este paraje.

Magnificas vistas desde la boca de la cueva.


Nos adentramos en la cueva guiados por Pacho, un enamorado de esta cavidad. Primero recorremos las cómodas galerías de entrada, acondicionadas para las visitas guiadas que antaño se realizaban. La cavidad se muestra amplia y con pequeños divertículos. Así alcanzamos la antesala que antecede a la sala Damaso, la mas grande de la cavidad. Aquí existen unas pasarelas que dan término en este lugar a la visita acondicionada al turismo. En esta sala hay un gran gour donde pudimos grabar a algunos ejemplares de oligoqueto acuático. También adornan la sala algunos espeleotemas, que serán el preludio de lo que nos espera.

Los jamones: característicos espeleotemas en la sala Damaso.


A partir de aquí la cavidad presenta dimensiones mas modestas, pero mas recubrimientos parietales. La cavidad se presenta un tanto laberíntica, con varios niveles que conectan entre si en varios puntos. Nosotros, con ayuda de nuestro guía Pacho, realizamos una circular siguiendo el itinerario siguiente: sala Damaso, sala del derrumbe, complejo Vera, sala GAES, paso del llorón, Cinco lagos y sala Damaso.

Proximos a la Sala GAES.


En los pisos superiores abundan los espeleotemas con tonalidades amarillentas y negruzcas debido a la presencia de diversos óxidos metálicos en la composición de estos recubrimientos sedimentarios. Tras las intensas lluvias caídas este invierno y esta primavera por toda la península en general y en este sector de la Serranía de Cuenca en especial, la cavidad se mostraba en todo su esplendor. Los gours rebosantes de agua, goteos por doquier, los suelos y paredes recubiertos por esa película acuosa que les da vida, y el paso del llorón pasado por agua.

Detalle de espeleotemas subacuáticos en Cinco lagos.


Tras esta circular, que solo algunos realizamos, nos volvimos a juntar en la sala Damaso. Para realizar la circular nos costo encontrar algunos pasos claves, que puso a prueba nuestro olfato de espeleólogos, pero finalmente encontramos el camino de vuelta a la sala Damaso. Los compañeros que no realizaron la circular ya estaban saliendo al exterior, y en la boca de la cuevas nos esperaron deleitándose del magnífico panorama que desde aquí se atisba. De vuelta a los vehículos por el paseo de los Tilos hacemos balance de la interesante visita.

Luis junto a unos gours.


La cueva es bien conocida por la presencia de poblaciones de quirópteros que incluso forman colonias temporales. Motivo por el cual se deben tomar precauciones para hacer las visitas a la cueva. El ámbito que hasta ahora era totalmente desconocido era el de la fauna invertebrada, ahora en estudio, desde los últimos meses.

Muestreando en el gran gour de la Sala Damaso.


Hasta ahora los resultados son modestos, con poblaciones de elementos troglófilos que encuentran en el guano de los murciélagos un recurso nutritivo. Destacan ciempiés y escarabajos, a parte de colémbolos, que se encuentran por determinar. Por otra parte es destacable la presencia en los gours de una fauna de elementos acuáticos, que viven sumergidos como es el caso del isópodo cavernícola Bragasellus lagari, anélidos, y otros que patinan por la superficie del agua como algunos colémbolos. Hasta ahora no se han obtenido resultados de las muestras de la parte más interior de la cavidad, aunque se encuentra en fase de muestreo de su fauna.

Gour en el complejo Vera.


Vídeo donde podemos contemplar a un Bragasellus lagari y un anélido.

viernes, 19 de abril de 2019

Karst de Valsalobre y sumidero de Mata asnos



Sima Diana: P-29 en la sala grande.

El fin de semana del 13 y 14 de abril visitamos nuevamente la zona kárstica del bosque de Valsalobre, a caballo entre las provincias de Cuenca y Guadalajara. El grupo estaba compuesto por Sergio, Israel, Zoraida, Gilabert y Luis, del Espeleo Club Castelló
Primero bajamos a la sima C-2, recientemente re-equipada con anclajes químicos. Esta cavidad fue explorada por el grupo Comando de Valencia en el año 1982. Después se perdió su localización y hasta el pasado año no se volvió a localizar.

 
Sergio inicia la instalación de la sima C-2.

La sima se inicia con un pozo de 36 m. abierto a favor de una fractura, estrecho y muy fraccionado. En su base se abre una pequeña sala en rampa. La rampa da paso a una estrechez que constituye la cabecera del segundo pozo, de 8 m. de desnivel. Toda esta primera zona presenta las paredes tapizadas de barro y también encontramos gran cantidad de restos de materia vegetal que ha caído por su boca.

 
Sima C-2: base del segundo pozo.

El segundo pozo, formado por disolución, forma en su base una bonita sala circular con una cúpula en su parte alta. En un extremo de la sala, y por un paso estrecho, se accede al pozo Boca Negra, de 60 m. Esta vertical, de grandes dimensiones, es lo más notable de la cavidad. El descenso y ascenso del pozo es espectacular. En el pozo se aprecia la fractura sobre la que se ha formado. En su base existe una ancha sala cubierta por materiales clásticos y asentada sobre la fractura. Por el extremo norte de la sala parte un pozo de 8 m. que nos deja en la cota de -118 m. Desde este punto por una estrecha fractura impenetrable, y de unos 2 m. de longitud, al lanzar una piedra esta se escucha caer en una zona vertical más ancha. De ello se deduce que detrás de la estrechez existe un pozo de unos 15 o 20 como mínimo. Por lo tanto sería muy interesante realizar una desobstrucción en este punto.

 
Sima C-2: pozo Boca Negra (P-60).

Tras salir de la cavidad fuimos a comer y por la tarde descendimos a la Sima Diana. La sima posee 2 bocas que se encuentran muy cercanas. Las dos salvan un pocete de 4 o 5 m. que va a parar a una rampa que se va ensanchando formando una sala amplia en forma de embudo y con una fractura en el centro donde se abre un pozo de 14 m.

 
Foto de grupo a la salida de la sima C-2.

En la base del P.14 podemos avanzar por una fractura en ambas direcciones. Hacia el sureste parte una estrecha galería excavada a favor de la fractura que forma la cavidad, con mucho recorrido y muchas formaciones. Hacia el noroeste continúa una galería más ancha que supera una rampa y un resalte hasta llegar a la cabecera de un pozo de 29 m. Existe un pasamanos para flanquean el P.29 y continuar por la galería principal. Esta galería continúa unas decenas de metros hasta finalizar en un pozo de 23 m.

 
Sima Diana: rampa tras el P-5 de entrada.

El descenso de este pozo es un disfrute para la vista, ya que presenta las paredes cubiertas por bonitas coladas negras y blancas. Realmente son dos pozos distintos, ya que a su mitad existe una sala muy decorada donde hacemos pie.
En la base del P.23 parte en dirección sureste una ancha galería que alcanza una gran sala. La formación de esta sala se debe a la fractura que ha generado toda la cavidad, junto con la estratificación que juega un papel primordial, tal como podemos ver en su techo. La vía del P.29 también alcanza la gran sala, descendiendo este junto a su pared norte. Esta pared esta decorada con vistosas coladas de coloración amarillenta.

 
Sima Diana: sala grande.

El suelo de la sala está ocupado por gran cantidad de bloques desprendidos del techo. El techo se sitúa a gran altura. Por un extremo de la sala todavía parte una galería con un fuerte buzamiento que nos lleva a un pozo de 7 m. que da acceso a la sala final, de características similares a la anterior pero con unas dimensiones más modestas. Entre unos bloques al fondo de la sala se sitúa la cota de máxima profundidad de la sima a -68 m.

 
Sima Diana: bajando el pozo que da acceso a la última sala.

El domingo nos quedamos solo Zoraida, Gila y Luis; y visitamos el sumidero de Mata asnos, en Beteta. Esta cavidad es el desagüe natural del barranco de Mata asnos, normalmente seco. Pero nosotros tuvimos la fortuna de encontrarlo activo y por tanto la cavidad a media carga, podríamos decir. Así que no dudamos en entrar, ya que la cavidad se puede visitar en carga, ya que posee instalaciones para ello. El hecho de encontrar los pozos activos da un toque grandioso a la cavidad, ya que en seco esta permanece dormida y en silencio absoluto, pero con agua las cascadas rugen y levantan un fuerte viento que nos descubre la cara más fiera del sumidero.

 
Entrada al sumidero de Mata asnos en carga.

El bello atrio de entrada da paso al primer pozo de 23 m., y que forma dos saltos de agua consecutivos. Para su descenso se instala un pasamanos seguido de un interesante péndulo para salvar la caída del agua. En la base del pozo el sonido de la cascada lo invade todo. Continuamos por el lecho del río superando un paso entre grandes troncos arrastrado por la virulencia del agua en algunos episodios de grandes crecidas. Tras esto el techo baja y superamos un paso donde el agua nos moja el estomago o incluso el pecho, pero no nos detenemos y continuamos adelante.

 
Bajo el pozo de 10 m., en un lugar maravilloso.

Ahora el río corre por un cómodo meandro, pero pronto comienza a encañonarse formando badinas profundas, que para supéralas exigen practicar la oposición. En algunos tramos el activo nos deja, para aparecer más adelante, pero las badinas de aguas profundas siguen haciendo su aparición. También en algún tramo podemos andar por el lecho de la galería, ya que el agua apenas cubre. Tras muchos metros de bello meandro esculpido por la fuerza del agua y tantos pasos en oposición alcanzamos los pasamanos: dos tramos atléticos que salvan unas profundas badinas.

 
Pozo de 5 m. con su cascada.

A continuación llegamos a una serie de verticales, esta vez ambientados con el rugido de sendas cascadas. Descendemos los dos primeros de 10 y 5 metros, y damos media vuelta antes de alcanzar la cabecera del tercero y último P-20. El frio es patente. Así pues, sin neopreno y mojados hasta prácticamente el pecho, volvemos sobre nuestros pasos volviendo a supera los mismos obstáculos. Tras algo más de 4 horas y media volvemos a estar en la entrada del sumidero de Mata asnos superando de nuevo el pasamanos de acceso. Por el camino muchas experiencias vividas, muchos sentimientos, mucho goce, mucha emoción… y una experiencia que nadie de los tres olvidaremos.

 
Cascada en el pozo de entrada del sumidero de Mata asnos.

viernes, 14 de septiembre de 2018

Salida a Cuenca: Z3, Z6, Juan Herranz I y Alcorón.


El jueves 12 de julio por la tarde Alexis, Carolina, Gila y Zoraida emprendemos el camino para ir a Cuenca a la zona del refugio de la Torreta en Valsalobre.
Llegamos con la noche cerrada y de camino podemos observar varias cabras, un ciervo y un rebeco, además del espectacular cielo estrellado, puesto que no hay luna, y no existe contaminación lumínica.


El viernes 13 de julio, de buena mañana, nos dirigimos a la sima Z3. Es Alexis el que instala, seguido por Carolina y Zoraida, siendo Gila el que cierra el grupo.

1. Instalando la sima Z3.

Utilizamos los anclajes químicos, muy bien instalados, que nos apartan completamente de las rampas de piedra. Bajamos el P21 y P31 de modestas dimensiones hasta alcanzar la cabecera del extraordinario P44, el cual nos recuerda a los grandes pozos de Cantabria, y nos deja en una cómoda base a -96 metros.

2. Meandro de los Valencianos en la Z3.

En este punto comienza el estrecho Meandro de los Valencianos, por el que discurre un pequeño curso de agua y el cual solo progresan Carolina y Gila, atravesando sus recovecos y varios pasos de “Superman” hasta llegar a la cabecera del P11.

3. Grupo a -96m. en la Z3.

Una vez estamos todos juntos, comenzamos la salida, quedando pendiente visitar los pozos inferiores, siendo Carolina la encargada de la desistalación.

Como salimos pronto decidimos visitar la sima del Alcorón al lado del refugio la Zapatilla. Nada más empezar a descender por los escalones de la inmensa sala nos damos cuenta de la bajada de temperatura. Y una vez llegamos bajo y vemos la colada con la fuente de agua, Zoraida y Carolina emprenden rápidamente el camino de salida por el frio. Mientras Gila y Alexis disfrutan un poco más del lugar. 

Por la tarde se nos unen Esteban y Carla y preparamos la cena y el material para el día siguiente.


El sábado 14 de julio Alexis, Carolina, Gila, Zoraida, Esteban y Carla visitamos la Z6. Después de dar varias vueltas para localizarla, llegamos a la pequeña dolina en la que se abre esta cavidad.
Alexis se encarga de la instalación, siendo muy simple la primera parte puesto que está con químicos, y algo más compleja a partir del P11, ya que hay que comenzar a buscar algún spit.

4. Cabecera del P60 de la sima Z6.

Este pozo desemboca en un P60, llegando a un punto en el que se bifurca, bajando nosotros por la vía directa. Compuesta de unas largas tiradas en este bonito P60 regado.
En el fondo buscamos la base del pozo paralelo y nos quedamos impresionados por la cantidad de agua que cae del techo.

5. Meandro de la Z6.

6. Base de la Z6.

En el punto más al occidental de la base de esta cavidad se observa una gran chimenea.
Comenzamos el ascenso y es Carolina la que se encarga de la desistalación de esta cavidad.

Como en el refugio hay otro grupo de espeleólogos, los invitamos a sentarse a cenar en la misma mesa y así compartir las experiencias del día. Son un grupo del club de espeleología Katiuskas, encabezado por Tomás.


El domingo 15 de julio Alexis, Carolina, Gila, Zoraida, Esteban y Carla visitamos la sima Juan Herranz I. 

7. Grupo en la boca de la sima Juan Herranz I.

Como queremos volver pronto a casa, solo instalamos las dos vías paralelas del pozo de entrada (P45), encargándose de ello Carla y Carolina.

8. Equipo instalador en la Juan Herranz I.

Este pozo nos deja en La Sala, siendo ésta de increíbles dimensiones, repleta de espectaculares formaciones y con un lago, donde Esteban realiza unas magníficas fotografías.

9. Foto subacuática del lago de la Juan Herranz I.

Tras visitar la sala al completo regresamos a la base de la cuerda y comenzamos el ascenso, siendo también Carla y Carolina las encargadas de la desinstalación.

martes, 24 de julio de 2018

SERRANÍA DE CUENCA: Cueva del Royo Malo y Sima del Bancal de la nevera.

Cueva del Royo Malo


Sala de los mocos.

El pasado fin de semana, días 21 y 22 de julio, visitamos algunas cavidades de la serranía de Cuenca y la sierra de Albarracín, dentro del sistema Ibérico. Concretamente en la muela del Rebollar, la sierra de Tragacete y la sierra de Albarracín.
El sábado entramos en la cueva del Royo Malo. Aunque el nombre sea de mal presagio, no hay que alarmarse. En el habla de la zona se utiliza el vocablo "royo" para designar arroyo. Aunque si es cierto que en épocas de fuertes precipitaciones o deshielo gran parte de la cavidad se activa y funciona como surgencia de las aguas infiltradas por los diversos sumideros, o bien de forma difusa, del sector sur de la muela del Rebollar.

Restos de sedimentos orgánicos depositados por las crecidas que sufre la cavidad.

Para visitar esta cavidad, que supera por poco los 3 km. de desarrollo, es más que aconsejable llevar unas buenas rodilleras. Pues existen muchas zonas de techo bajo, sobre todo en la primera parte de la cavidad, que harán las delicias de nuestros cuellos, espaldas y rodillas. Es una buena cueva para trabajar estos músculos.
Visitamos el “sector A” al completo. La primera zona, que es la que actúa como aliviadero del sistema de drenaje presenta unas secciones más modestas y un proceso clástico más marcado en algunas zonas, como por ejemplo en las 2 salas que nos dan un respiro entre tanto laminador: la sala del barco y la de las dolinas. En ellas se aprecian los diferentes estratos en donde se ha formado la cavidad.

Cascada que forma el río.

Una vez llegados al rincón de las excéntricas las dimensiones son más cómodas. Aquí encontramos 2 estrechos meandros que ambos nos permitirán alcanzar el activo: uno primero que nos deja en el sifón rio abajo, y el otro más adelante que nos llevara al sifón es Alar. El rio se puede visitar solo por espacio de unos 50 m., pero presenta un gran atractivo. Sifona tanto rio abajo como rio arriba (sifón es Alar).
Sin entrar hacia el rio se puede continuar hacia el este adentrándonos hacia la muela del Rebollar. Pronto empezamos a ver la galería decorada con múltiples formaciones de aragonito de un blanco inmaculado. Esto es una señal inequívoca de que esta parte de la cavidad no queda anegada durante las mencionadas crecidas. A partir de aquí y hasta la sala de los mocos, que es el final conocido de este brazo de la cueva, la cavidad presenta sus más interesantes y bonitas galerías.

Aragonitos en la Cueva del Royo Malo.

La galería de los aragonitos presenta 2 ramales que vuelven a unirse. Los dos son muy interesantes:
-Por la derecha sigue un meandro desfondado para más adelante convertirse en un bajo laminador de arena bautizado con el nombre de Copacabana. El laminador se vuelve a convertir en meandro antes de juntarse de nuevo a la galería izquierda.
-Por la izquierda la galería está formada por un meandro estrecho y alto donde se puede caminar de pie. En el techo y las paredes aparecen flores de aragonito y el suelo está formado por costra de recubrimiento calcáreo.

Bonito meandro en la galería de los aragonitos.

Una vez se juntan los 2 ramales avanzamos por un bonito meandro desfondado que presenta continuos giros de 90° siguiendo la fracturación. En este meandro vamos viendo cúpulas y muchas aristas formadas por la disolución diferencial del paquete calcáreo. También hay algunas formaciones de un blanco inmaculado decorando la galería. Otra curiosidad es que todavía vemos papelitos con anotaciones topográficas del año 1977. Recordemos que la cavidad fue explorada y topografiada por el SEII (Sección de Espeleología de Ingenieros Industriales de Madrid). El meandro finaliza en la sala de los mocos, una bonita sala decorada con bellas formaciones.

Sifón es Alar, en la cueva del Royo Malo.


Sima del Bancal de la nevera


El domingo bajamos a la sima de Peña hundida o del Bancal de la nevera, situada en la sierra de Tragacete. La cavidad se enclava dentro de una gran fractura. Consta de un amplio y bonito pozo de entrada de 70 m. equipado con anclajes químicos. Las formas redondeadas del pozo (que nos dicen de su funcionamiento como sumidero) y el musgo de sus primeros metros le dan un aire especial a la vertical.

Galería en rampa en la sima del Bancal de la Nevera.

Debajo de la vertical se abre una larga y muy inclinada rampa descendente. Las paredes de esta galería están muy concrecionadas y es curioso la gran cantidad de troncos de gran tamaño que salpican la galería, algunos de ellos incluso se pueden ver empotrados a cierta altura.
Pero lo más destacable de la sima es su parte final, donde la fractura se estrecha y podemos trepar una veintena de metros para alcanzar unos bonitos gours colgados. Si superamos en oposición, o por medio de un pasamanos (hay spits para ello), el último gour que es el más largo y profundo, todavía podremos trepar unos 10 o 12 m. más.

Bonito gour en la parte final de la fractura.


Sima de Frías

Por último, de vuelta a casa paramos a ver la sima de Frías o sima de las Torcas, cerca de la localidad de Frías de Albarracín. Se trata de una gran torca de 90 m. de diámetro de boca y 57 m. de profundidad. Su descenso se realiza por un lateral donde existe una rampa de gran pendiente donde que hay que extremar las precauciones, ya que es muy fácil resbalar.
Su interior fue utilizado durante mucho tiempo como vertedero de todo tipo de residuos. En los años 90 se procedió a una laboriosa limpieza por parte del ayuntamiento de Frías de Albarracín. Un hecho que hay que aplaudir. Pues ahora en su fondo apenas podremos encontrar algún resto de su pasado como vertedero.

Sima de Frías de Albarracín.

En la zona existen diversas dolinas de gran tamaño, pero esta es la más destacable. Se trata de una dolina kárstica de hundimiento formada por colapso.

miércoles, 12 de abril de 2017

CUEVA DEL TÍO MANOLO (Uña, Cuenca)



Galería principal.

Con sus 3.000 m. de desarrollo se trata de una de las cavidades de mayor recorrido de Castilla-La Mancha. Se sitúa en la serranía de Cuenca, más concretamente en la Muela de la madera, una zona kárstica de gran importancia. La cavidad, situada en la zona baja de la muela, es una surgencia temporal que actúa como colector de las aguas infiltradas en la plataforma superior de la Muela de la madera. En esta zona superior existen multitud de puntos de infiltración de agua de lluvia, algunos de ellos constituyen importantes cavidades de la zona, por ejemplo la sima SC-16, la cueva de los Moros, el sótano de los lamentos o la sima paz entre otras.

Formaciones en la galería principal.

Por tal importancia fue objeto de nuestra visita. En nuestro recorrido por la cueva alcanzamos el sifón de la galería Luis Gabriel, punto más alejado de la boca de entrada, un lugar donde pocos llegan, sobre todo debido a los largos laminadores que constituyen la zona intermedia de la cavidad.

 
Topografía completa de la cavidad.

Los compañeros Gilabert y Luis del ESPELEO CLUB CASTELLÓ y Héctor del ESPELEOCLUB LA VALL D’UIXO invertimos tres horas para alcanzar el sifón de la galería Luis Gabriel, otra media hora para avituallarnos y tres horas más en volver a salir al exterior. En total 6 h. 30 min. para una visita de lo más interesante, ya que la cueva nos va mostrando en todas sus galerías su clara morfología freática con algunas fases de colapso y otras de relleno sedimentario.

Bonito gour en la galería principal.

La boca se abre entre un caos de bloques en el mismo cauce del arroyo de la Madera, bajo las impresionantes paredes calcáreas de la muela de la Madera, que en este paraje toman en nombre de las catedrales debido a la espectacularidad de las formaciones de este exokarst.

Galería principal.

Tras la entrada unos resaltes entre los grandes bloques nos dejan en un vasto conducto que nos recuerda las grandes galerías de las cavidades del Alto Asón en al verde Cantabria. Esta galería va descendiendo poco a poco hasta alcanzar la sala de las Juntas. En este lugar la cueva se bifurca en dos ramales bien diferenciados: por un lado la continuación de la galería de entrada, que a partir de esta sala se encuentra inundada por un espacio 200 m. hasta alcanzar el sifón terminal de la cavidad a día de hoy.


Sala de las Junta; donde se inicia la zona inundada en la galería principal.

Por otro lado tenemos un nivel superior por donde accedemos a una larga red de galerías de techo0 bajo. Nosotros visitamos los conductos superiores. Al inicio se supera una rampa que nos deja en una bonita zona de anchos meandros y de techos altos que nos llevaran tras un resalte ascendente a la sala de las vigas. Este es el primer obstáculo vertical de la cavidad y que se supera a pulso con ayuda de una cuerda con nudos instalada en fijo. El nombre de la sala se debe a una curiosa formación que asemeja dos vigas. Es el inicio de este meandro existe un laminador colgado que nos lleva a un curso activo; el rio oculto. Esta zona también la visitamos.

 
Las vigas.

Tras superar la sala de las vigas comienza la zona más dura de la cavidad. En un principio avanzaremos por la galería de las cuatro salas, donde se suceden una serie de laminadores intercalados con pequeñas salas formadas por derrumbes donde apenas podemos ponernos en pie. Así alcanzaremos la única bifurcación de la galería en este sector. Deberemos tomar una estrechez a la derecha llamada el paso de las coces.

 
Un descanso en la zona de laminadores.

Tras este paso continúan los laminadores, pero en algunos tramos iremos acompañador por un exiguo curso de agua. Más adelante alcanzamos una cómoda i bonita sala; la sala de la cascada, donde como el nombre indica encontramos una cascada. En esta sala está el segundo y último obstáculo vertical de la cavidad, un pozo descendente de 4 o 5 metros. Para no tener que cargar con los equipos de progresión vertical utilizamos un electrón para superar este paso. Utilizamos dos spits en buen estado que encontraremos en el techo de la sala. Esta sala también es un buen punto para abastecerse de agua.

Sala de la cascada.

La continuación es nueva mente por conductos angostos i de techo bajo. Al poco se alcanza la amplia sala de las dunas que nos dará un respiro. De la sala parte el último tramo del sector intermedio; el meandro de la escopeta. Es en realidad un bonito tuvo de presión por el que circula un hilo de agua y donde las rodillas sufrirán de nuevo los rigores del Tío Manolo.


Meandro de la escopeta.

Este conducto nos deja en una amplia sala que nos sorprende por sus dimensiones; la ansiada galería Luis Gabriel. Existen amplios tramos de la galería donde caminaremos erguidos y otras donde deberemos doblarnos simulando los andares de nuestros hermanos los gorilas. Esta galería de claro origen freático y de unos 500 m. de desarrollo nos deja en el sifón final de la cavidad.

 
Galería Luis Gabriel, cerca del sifón.

Se trata de una cavidad muy interesante a nivel hidrogeológico y que nos desvela parte del funcionamiento hídrico de la Muela de la Madera. Hay que ir preparado psicológicamente para afrontar estos laminadores que nos darán acceso a la galería Luis Gabriel y también provisto de unas buenas rodilleras.

 
Sifón de la galería Luis Gabriel.