viernes, 20 de febrero de 2015

SIMA DE LA CORNISA (PICOS DE EUROPA) (4/4)

Formaciones a -625, en el meandro del último día.

Ver crónica de la Sima de la Cornisa:

En un vivac situado a -900 m. de profundidad en el corazón de los Picos de Europa, unos espeleólogos se despiertan con la ambición de alcanzar los 1.500 m. de profundidad en la 9ª sima más profunda del planeta.
Estamos a día 23 de septiembre, día tan esperado por nosotros. A las 9:45 a.m. Cantero y Luis nos despertamos y salimos del saco. Albert y Alfonso ya tienen decidido que van a comenzar a salir. Subirán hasta el vivac de -700 m. donde comerán y dormirán. Y luego en otra jornada saldrán al exterior y bajaran hasta el refugio de Collado Jermoso.

Mientras nosotros nos preparamos una buena cazuela ellos siguen calentitos dentro del saco. A las 12:55 p.m. Cantero y Luis nos despedimos de nuestros compañeros y emprendemos la jornada. Descendemos hasta la cota de -1.170 m. sin ninguna novedad. Lo único a reseñar es que aprovechamos para mejorar algunas instalaciones (evitar que algún mosquetón trabaje en tracción, peinar nudos…).

Formación de aragonito en el meandro imposible.
 
A -1.170 m. nos esperan las dos últimas sacas con el material necesario para llegar al colector. Pero me doy cuenta de que si queremos descender las 2 cascadas finales necesitaremos un par de recortes de cuerda de unos 20 m. que no están preparadas. Así que mientras descendemos intentamos ir recogiendo algunos recortes de cuerda para poder bajar estas dos cascadas.

Desde -1.170 m. hasta -1.340 m. bajamos sin más novedad. Estamos ya tan acostumbrados a vivir en cavidad que el mismo cuerpo se mueve por pura inercia. Tenemos que guardar fuerzas, que todavía nos quedan 170 m. que instalar y 600 m. que ascender.

A las 3:00 p.m., al llegar a punta de instalación a -1.340 m., continuo instalando el pozo que dejamos ayer a medias (40 cm. hasta el cielo). Este pozo de 70 m. parece fácil, pero pronto veo que me he pasado un anclaje ya que voy bajando y no veo más spits y la cuerda ya roza. Vuelvo a subir y veo que me he saltado un péndulo a la derecha. Una vez en la vía buena me pongo a recuperar la cuerda y veo que esta se me engancha. Tras varios intentos no logro desengancharla y tengo que cortarla. Error mío al no ir recuperando la cuerda mientras ascendía, ya que la pared tenía muchas aristas cabronas que querían robarnos la cuerda.

En el meandro “lo que el viento se llevó”.
 
Sin más termino de instalar este pozo, que está bastante fraccionado. En su base comienza a aparecer el sedimento arcilloso cubriendo paredes y suelos. A partir de ahora el barro no nos abandonara. Este recubrimiento de barro es posible que se deba a una inundación de todos estos conductos tras episodios de fuertes precipitaciones, y recordemos que estamos a -1.380 m. y el colector circula a -1.500 m.

Tras el pozo de 70 m. aparece una corta zona de desarrollo horizontal que nos lleva a un nuevo pozo de 30 m. En sus últimos metros hay que pendular para acceder a una gran sala en rampa y con el suelo completamente cubierto de sedimento. Desde aquí parten varios ramales, pero nosotros hemos de buscar el pozo del lodo, de 80 m., para descender hasta el colector de la Cornisa.

Pegamos un bocado y ahora se pone a instalar Cantero. El pozo del lodo debe su nombre al sedimento fangoso que cubre completamente sus paredes. Este pozo está bastante fraccionado y nos lleva directamente al colector a -1.500 m. Son las 6:20 p.m. del 23 de septiembre de 2014 y estamos en el colector, momento de gloria. Se trata de una pequeña sala por donde discurre un rio que se precipita por una pequeña cascada.
El siguiente video muestra este momento:
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Cantero en el colector de la Cornisa a -1.500 m.
 
Nos hacernos la foto de rigor. ¡¡ Objetivo conseguido!! No es un reto conseguido, sino más bien un sueño hecho realidad, el sueño de aquellas tardes de domingo con mis hermanos Jesús y Juan María, en las que nos deleitábamos con esta gran cavidad. Además el lugar es muy bello y su agradable visión digna de tanto esfuerzo como el que hemos tenido que emplear para alcanzarla.

Ahora vamos a buscar la sala de la playa y las dos cascadas que nos llevaran al sifón final, situado a -1507 m. Como no encontramos la sala de la playa remontamos el colector rio arriba y rio abajo sin encontrar ninguna sala de gran tamaño. Incluso remontamos y desinstalamos los últimos metros del pozo del lodo buscando a la sala en un nivel superior… Y nada.

Finalmente optamos por seguir el colector rio abajo. Este discurre por un estrecho meandro por el que tenemos que salvar algunas estrecheces con barro y transitar por dentro del agua en muchos tramos. El lecho del rio está excavado en las areniscas impermeables que detienen el avance en profundidad de la cavidad. Su suelo esta ocupado por cantos rodados, materiales alóctonos venidos de “a saber dónde”. El sedimento solo está presente a cierta altura, presentándose el nivel más bajo del meandro completamente pulido por la acción de las aguas.

Luis en el colector de la Cornisa a -1.500 m.

Llegamos a la primera de las cascadas, la cual instala Cantero con anclajes naturales y los pedazos de cuerda que nos quedan. Tras la cascada aparece una repisa inclinada y una nueva cascada. La zona no es muy ancha y además como tenemos que descender muy cerca de la cascada estamos bien calados.

Mientras yo me espero en la repisa intentando mojarme lo mínimo, Cantero se asoma a la última cascada y se dispone a instalar su cabecera, cuando de repente me pega un grito. Apenas nos podíamos oír debido al rugido del agua. Pero no hace falta que le escuche, el me muestra el cabo de cuerda que le queda… son tan solo un par de metros. Nos hemos quedado sin cuerda. Vuelve hasta mi posición y me cuenta lo que ha visto; se trata de una cascada de unos 7 m. y en su base una sala completamente inundada que parecer ser el sifón final.

El comienza a subir y yo voy a asomarme a ver la última cascada cuando… de repente una roca de arenisca que estaba cogida a la pared del meandro por un pequeño puente de roca, se desprende y me viene a pasar muy cerca, menos mal que logro apartarme a tiempo. Esta golpea la cuerda por debajo de mi posición dejando un buen bocado en la cuerda. Es la señal de que tenemos que comenzar a subir. Son las 8:30 p.m. y vamos los dos completamente calados. Además todavía nos quedan 600 m. para llegar a nuestro querido hogar.

Cantero y Luis tras superar la estrechez Ke passa.

Vamos ascendiendo con a buen ritmo para quitarnos el frio de encima y de paso ir secándonos un poco. Paramos a -1.340 m. a pegar un bocado, pero pronto volvemos a arrancar para no coger frio, ya que todavía vamos mojados. De nuevo volvemos a parar tras superar la estrechez Ke passa. Aquí ya un poco más secos cambiamos impresiones y empezamos a darnos cuenta de la hazaña conseguida.

Xino-xano vamos subiendo fraccionamiento tras fraccionamiento, pozo tras pozo hasta por fin a la 1:20 a.m. alcanzar el vivac de -900 m., nuestro querido y acogedor hogar. Es increíble lo felices que somos cuando entramos en este pequeño cuchitril a cobijo de una mísera tela de paracaídas viejo y tumbados sobre un mosaico de angulosas piedras que nos dejan el espinazo bien marcado. Si se lo contamos a nuestros amigos no espeleólogos… nos tomaran por locos.

Grabamos un video con las impresiones de la jornada, el cual se muestra a continuación, y devoramos la cena. Se echa de menos a nuestros compañeros. Ellos están en el vivac de -700 m. y en unas horas estarán ya subiendo hacia el exterior. Nosotros tenemos por delante toda la noche para recuperar fuerzas. Nos acostamos a las 3:10 a.m. Mañana nos toca remontar unos total de 960 m. entre cavidad y rappel exterior.
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Formaciones a -625, en el meandro del último día.

Día 24 de septiembre, hoy toca salir al exterior y volver a ver la luz del sol. Pero nos levantamos a la 1:10 p.m. así que probablemente cuando lleguemos a la boca sea ya de noche, así que el sol tendrá que esperar. Recogemos todo el material personal, hacemos inventario del material y la comida que dejamos en el vivac, y almorzamos copiosamente.

A las 3:45 p.m. abandonamos el vivac de -900 m. Cantero va delante y yo detrás. Mi intención es modificar la cabecera de la peligrosa rampa de la sala de los bloques derribados. Pero al llegar a su cabecera me doy cuenta que he perdido la broca, la llevaba dentro del mono pero se me ha debido caer. La instalación de la rampa continuara igual.

Seguimos “a la marcheta” hasta alcanzar el vivac de -700 m. Eso sí, voy aprovechando para sacar algunas fotos de las zonas más bonitas de la cavidad, y de paso descansar un instante. A las 6:00 p.m. llegamos al vivac de -700 m. donde paramos a comer y a hacer el inventario para nuestros compañeros. A las 6:35 p.m. volvemos a arrancar. Esta procesión de salida es como una despedida a la sima. Después de tantas horas pasadas aquí dentro y tras tantas veces haber recorrido sus galerías la siento como parte de mí.

Pozo de la mierda desde su base. ¡Espectacular!

A las 8:30 p.m. alcanzamos la cabecera del pozo de la Mierda (cota de -450 m.) donde paramos a comer un poco. Y el ascenso continúa. Subiendo el pozo clandestino me pongo a reflexionar sobre nuestra historia con esta cavidad, los trabajos realizados, las experiencias vividas, los amigos con los que hemos compartido estas experiencias… me emociono pensando en todo ello. Y da para pensar mucho porque el pozo es de 175 m.

En la base del pozo del bebé, ya prácticamente en el exterior, volvemos a parar un momento. Solo nos quedan 120 m. para el exterior, pero estamos cansados, llevamos muchos días de actividad. No obstante continuamos subiendo “a la marcheta”. A las 12:10 a.m. salgo por la boca de la cavidad, conmovido con el recuerdo de los momentos vividos, y dejando salir una lagrimita de emoción. Hace ya 80 h. y 40 min. que entramos por esta misma boca.

Subimos el rappel de acceso con algo de niebla y con un frio que pela. Y a las 12:20 a.m. estamos ya arriba del rappel. Nos damos un abrazo por la satisfacción mutua del objetivo conseguido y por los buenos momentos vividos. Mientras nos quitamos el arnés y pegamos un trago, el mono que estaba algo húmedo se nos queda tieso por la congelación, pues hace bastante frio. También cuesta deshacer el nudo de la saca, pues está el cordino también congelado.

Cantero y Luis tras salir de la cavidad después de 4 días.

A la 1:30 de la noche llegamos a Collado Jermoso. Nuestros compañeros han salido al mediodía de la cavidad y han comido en el refugio, ahora están descansando. Pero al oírnos llegar se despiertan y nos felicitan. Ahora también vamos nosotros a descansar que mañana toca volver a casa y a la civilización.

El 25 de septiembre nos despertamos con mucha tranquilidad. Alfonso, que tiene que llegar a León a hora de comer, ya está con su macuto preparado. Se despide de nosotros y se baja hacia Caben Remoña. Antes de ir a la Cornisa no lo conocíamos y ahora es un buen amigo. Esperamos coincidir más veces con él.

Nosotros desayunamos y recogemos todo nuestro material personal. Luego vamos a despedirnos de los chicos y las chicas del refugio que se han portado estupendamente con nosotros, sobre todo Pablo y Gonzalo. Y también de las mulas que han colaborado también en la expedición.

Con los restos del nevero existente en la boca de entrada.

A la 1:20 p.m. partimos de Collado Jermoso cargados de peso, ¡para variar! Tardaremos tiempo en volver a ver este cautivador rincón de los Picos de Europa, pero siempre tendrá un rincón en mi corazón. A las 3:15 llegamos por fin a Caben Remoña donde tenemos el coche. Ahora bajaremos hasta la civilización, pero antes paramos en el primer arroyo que encontramos a lavarnos y quitarnos algún que otro kilo de tierra.

De camino paramos a comer un merecido chuletón a las 6:00 de la tarde. Y finalmente, tras varios días de viaje por la “España profunda” llegamos por la noche a Castellón, donde nos esperan unos confortables colchones. No sé si nuestras espaldas estarán preparadas para tanta comodidad.


ATAQUES POSTERIORES

El día después de abandonar nosotros Picos de Europa estaban allí de nuevo Carlos Flores y Robert con intención de tocar fondo. Entran el día 26 de septiembre en cavidad, y el día 28 Carlos Flores en solitario llega a -1.507, ¡¡vaya cojones!! Finalmente salen de la sima el día 29 de septiembre.

Cascada en el meandro “lo que el viento se llevó”.

Dany y Nando junto con Domingo, también vuelven a Picos de Europa para bajar al fondo de la sima. El día 28 de septiembre entran en la cavidad. Allí se cruzan con el grupo de Carlos y Robert. Ellos por diversos imprevistos no pudieron llegar al fondo, pero si a -1.250 m. De todas formas es posible que vuelvan para desinstalar.

Hay que agradecer su esfuerzo a todas y cada una de las personas que de alguna manera han colaborado con el proyecto, por pequeña que haya sido su aportación. Sin ellos este proyecto no hubiera sido posible. Pero especialmente a Carlos Flores coordinador de todo el proyecto de 17 picos, 17 simas. Que además escribió una interesantísima crónica de sus trabajos en la cavidad. Este relato lo podéis ver aquí:

También podéis ver un video del equipo de 17 picos, 17 simas aquí:

Y un video realizado por Albert Ortiz del ataque de septiembre de 2014 aquí:

Formaciones a -625, en el meandro del último día.

El trabajo que queda pendiente, es posiblemente el más duro, la desinstalación. Esta comenzara el verano próximo. Pero, en mi opinión, es una verdadera lástima que; después de tantos esfuerzos realizados, y los que quedan por hacer para desinstalar la sima; no se aproveche la oportunidad para explorar la cavidad. Porque siempre se pueden encontrar nuevas galerías, nuevos pozos, nuevas salas… en definitiva descubrir es conocer, y el conocimiento es la base de la ciencia. Y nunca debemos olvidar que la espeleología es una ciencia y los verdaderos espeleólogos sus científicos.


EPILOGO

Resumiendo ha sido una magnifica actividad. Creo que en conjunto, y por su duración con el ataque de agosto y el de septiembre, es la actividad más dura que he realizado nunca. Pero, no obstante, siempre y cuando el tiempo, el dinero y la salud me lo permitan, quiero superarla, y seguir compartiendo momentos bajo tierra. Quiero volver a llenarme de la energía que se esconde en el subsuelo, y tan necesaria es para nuestra vida. Porque ¿qué sería de nuestra vida sin las cavidades?

Pequeño lago en el meandro del último día.

Y cuando la palabra Cornisa llega a mis oídos o pasa por mi mente, no solo recuerdo “-1.507 m.” ni el esfuerzo realizado instalando algo más de 1.000 m. entre Cantero y yo. No. Cuando pienso en la sima de la Cornisa yo pienso en Nando, pienso en Dany, pienso en Alfonso, pienso en Albert, y sobre todo pienso en Cantero. A todos ellos gracias, mil gracias por compartir estos momentos. Siempre tendréis un sitio en mi corazón.


Texto y fotos: Luis Almela